Los mil millones de oro

Aunque haya obtenido una gran victoria en las elecciones legislativas de Italia , Putin sigue atragantado con la guerra de Ucrania. Ante el humillante fracaso militar en un país que según él ni tan si quiera existe, al genialísimo le cuesta seguir actuando a modo de efectivo tapón de su bañera retrograda y ejercer como árbitro definitivo de todo lo que ocurre en Rusia. En la creciente lista de goteras, China y la India piden abiertamente que corra el aire en sus relaciones con Moscú, los conflictos congelados empiezan a descongelarse, los rusos en edad de ser llamados a filas se escabullen y el puzle de las diferentes piezas que forman la autocracia del Kremlin –empezando por los desacreditados militares– ha dejado de encajar a la perfección. Para compensar esta peligrosa debilidad, Putin viene repitiendo una delirante teoría conspirativa conocida como los ‘mil millones de oro’. Según esta manoseada doctrina apocalíptica, se está librando una batalla por recursos naturales entre Rusia y una siniestra élite global en la que se busca satisfacer las necesidades de mil millones de privilegiados a costa de empobrecer el resto del mundo. Consciente de que se la está jugando ante el jurado popular no occidental, Moscú viene desplegando desde febrero este desquiciado embuste para argumentar que el aislamiento y las sanciones que sufre Rusia no se deben a su invasión de Ucrania, sino a una inevitable conspiración colonialista y supremacista de un Occidente empeñado en imponer su ideología globalista y pseudoliberal. Estas quejas sobre lo mal repartido que está el mundo resultan cruelmente irónicas en boca de un hombre empeñado en restaurar un imperio, que se ha aferrado al poder durante más de dos décadas mientras eliminaba sistemáticamente a sus oponentes y cuyo régimen cleptocrático le ha deparado una riqueza personal estimada en su día en 200.000 millones de dólares. Lo cual no quita para que el embuste del ‘millardo de oro’ resulte persuasivo más allá de Rusia, incluso para sus bizcochitos italianos.

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Author: Pablo Perez