Que la ONU apague sus luces

En la edición de ayer de elPeriódico estaba la noticia La ONU cree que China pudo cometer crímenes contra la humanidad (1/9/2022 p. 3 en la sección de Cinco Minutos), y la nota completa se encuentra en el portal web de EFE. Aparte de esta noticia el portal de SWI también destaca otra noticia importante titulada Bachelet lamenta que presión política afectara al informe de ONU sobre China (swissinfo.ch). Tomemos en cuenta que la expresidenta de Chile Michelle Bachelet finalizó su mandato como alta comisionada de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos. El informe en cuestión trata el tema de la privación de libertades a la minoría musulmana uigur en la región nororiental del Xinjiang.

En la segunda nota Bachelet dijo: “Para ser honestos, la politización de estas graves cuestiones de derechos humanos por determinados Estados no ayudó”. Si bien la ahora ex alta comisionada no menciona qué Estados obstaculizaron el informe y que en el mismo se generen dudas sobre las violaciones de derechos humanos perpetradas por la dictadura del Partido Comunista Chino (PCC), no hace falta indagar mucho para darse una idea. Por un lado, los diferentes órganos especializados en derechos humanos, como el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, han pecado de contar entre sus miembros e incluso han llegado a ser presididos por países cuyos gobiernos violan sistemáticamente los derechos humanos. Si bien no vamos a decir qué potencias occidentales no han violado derechos humanos, debemos reconocer que hay escalas. 

Por otro lado, el caso de China con los uigures no es algo nuevo. Desde la batalla de Chamdo en 1950 la ocupación militar china en la región del Tíbet también ha consistido en una serie de procesos que también constituyen violaciones graves a los derechos humanos. Desde la Revolución Cultural impulsada por Mao Zedong en 1966 inició un proceso en Tíbet y en otras zonas de imperialismo cultural que hasta la fecha sigue siendo vigente y que también se aplica en el Xinjiang. La excusa del PCC de que están librando una guerra contra el terrorismo islámico fundamentalista es precisamente eso, una excusa, y debido al férreo control de la información y la total falta de libertad de prensa en China, nos resulta casi imposible conocer las extensiones de estas constantes violaciones a los derechos humanos. Pero el PCC no puede tapar el sol con un dedo ni con la brutal contaminación que generan sus industrias y crímenes contra la humanidad, claro que los hay.

Es una pena que Michelle Bachelet dejó el puesto sin precisar qué tan extensos y por cuánto tiempo se han cometido estos crímenes contra la humanidad en China. Igual de lamentable es que no especifique qué países obstaculizaron y politizaron el informe presentado, pero de lo que no queda duda es que cada vez más la ONU es una organización inútil, cara e incapaz de lograr los objetivos expuestos en la Carta de San Francisco en 1945. 

@robertoantoniow

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Author: Maria Suarez