Hace pocos meses tuve la oportunidad de recorrer todo el país y me conecté con integrantes de diferentes organizaciones políticas de oposición, igual con personas de variadas profesiones y oficios, comerciantes, empresarios y con pequeños agricultores venezolanos, que se entregan a diario y por entero al campo para poder llevar el sustento a sus familias. También durante esa gira hice contacto con madres de nuestra nación, quienes merecen un justo reconocimiento por la abnegación, entrega y su inquebrantable deseo de luchar que han mostrado por sus hijos. La fragmentación de sus familias son heridas abiertas, al ver que sus muchachos, sus esposos o parejas, han tenido que abandonar el país para integrar la diáspora, a causa de un régimen que les cercenó la posibilidad de bienestar y de soñar con un futuro mejor por medio del trabajo.