Sombras se ciernen sobre el TSE

El pasado jueves, un colectivo de organizaciones sociales denunciaron públicamente una serie de irregularidades en la contratación del sistema de procedimientos y equipos para el proceso electoral 2023. Este colectivo denuncia graves fallas procedimentales en la adquisición y adjudicación del Modelo Tecnológico para el Desarrollo del Proceso Electoral 2023; irregularidades que dan pie a pensar en la existencia de aviesas motivaciones ulteriores. Las anomalías denunciadas no sorprenden a nadie. Durante años, este medio ha documentado detalladamente centenares de procesos de compras públicas plagados de este tipo de anomalías. Genera dudas en exceso que teniendo cuatro años para planificar una elección, y las adquisiciones necesarias para llevarlas a cabo, dejen a último minuto una adquisición crucial como esta y, sobre todo, que el proceso lo hagan como se les venga en gana. Por más que ahora justifiquen su actuación al amparo del artículo 44 de la Ley de Contrataciones del Estado, Casos de Excepción, nada excusa al TSE de no haberse ceñido a las mejores prácticas en materia de transparencia, competencia y valor por el dinero en las contrataciones. Poco queda de aquella institución que algunos consideraban la “joya de la corona de la democracia guatemalteca”, dado su récord histórico de honestidad, transparencia e independencia.

Es en esta última perspectiva desde donde mayor preocupación genera la forma de actuar del TSE. Las anomalías denunciadas son la prueba fiel del giro radical que ha sufrido el otrora talante del TSE. Actuando así no pueden pretender sus autoridades que el pueblo confíe ciegamente en su independencia e imparcialidad de cara al próximo proceso electoral. Les cae a los magistrados del TSE como anillo al dedo aquello que dicen las Sagradas Escrituras, Lucas 16:10, acerca de que “el que es fiel en lo poco, también será fiel en lo mucho; y quien no es fiel en lo poco, tampoco lo será en lo mucho”. Si en un asunto como este, que se prestaba para que se lucieran haciendo un proceso de adquisición ejemplar, han preferido hacer las cosas como se les vino en gana amparados en una cuestionada excepción en materia de adquisiciones, qué se puede esperar cuando tengan en sus manos complicados y delicados dilemas éticos y legales. Se confunden los magistrados del TSE al considerar que la denuncia del colectivo es acerca de un asunto de forma. No se dan cuenta de que esencialmente la denuncia apunta hacia graves problemas de fondo en esta institución. 

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Author: Maria Suarez