Lo sabíamos. La Comisión de Encuesta, el máximo nivel de reclamos de la Organización Internacional del trabajo, se instaló con la mesa de diálogo social esta semana en Caracas. En palabras llanas: obligó una vez más al régimen a escuchar los reclamos que no ha querido siquiera oír, menos aún buscarle solución y a rendir cuentas de las solicitudes de la reunión anterior.