La situación operativa en el teatro es prácticamente estacionaria. El Donbass sigue siendo el foco principal de la actividad ofensiva rusa . Aparte de los bombardeos en las zonas de Járkov, Sumy y Chernigov, las tropas rusas siguen presionando hacia Sloviansk y Bajmut. La contraofensiva ucraniana en la zona de Jersón parece poco exitosa. Uno se va percatando de que, al menos en Europa, estamos en guerra. En un conflicto atípico que desafía y golpea nuestra seguridad, no solo en el plano militar sino también, entre otros, en el energético y el económico. El mayor ‘tumulto’ es el del gas . Se acusa a Rusia de usarlo como arma de chantaje (cierre del gaseoducto Nord Stream 1 ) cuando, para ser ecuánime, se trataría, más bien, de una retorsión. Término empleado, en el derecho internacional, para la acción de devolver a alguien el mismo daño o agravio que de él se ha recibido. Simultáneamente, se está tratando de limitar el precio a pagar por el gas ruso y está prevista una ministerial de energía, el próximo viernes, para, entre otros puntos, debatir sobre el octavo paquete de sanciones a Rusia. Aparte de la costosa ayuda militar, esta guerra está produciendo un desastroso escenario económico en Europa, al tiempo que se inyecta una copiosa ayuda financiera en Ucrania. Su primer ministro, Denys Shmyhal, en visita ‘recaudatoria’ a Berlín, el pasado domingo, reconocía haber recibido ya 17.500 millones de dólares de ‘socios’ internacionales, y esperaba entre 12.000 y 16.000 millones más antes de finalizar el año. Asimismo, recordaba su esperanza de recibir, esta semana, otro tramo de asistencia microfinanciera de la UE, por valor de 5.000 millones de euros. En esta conflagración, la UE tiene poco que ganar y mucho que perder . Los objetivos de los 27 socios ni son unitarios ni, en muchos casos, tan siquiera parecidos. Cada país mantiene sus particulares expectativos sobre la potencial victoria que extinguiría la guerra, mientras se percibe en la gente una creciente fatiga de guerra. Una falta de sintonía que está corroyendo la confianza recíproca en el seno comunitario. ¿Acaso estamos condenados a vivir en un sinvivir permanente que pudiera, en cualquier momento, devenir en una confrontación bélica mayor? SOBRE EL AUTOR Pedro Pitarch El autor es teniente general retirado del Ejército de Tierra. Fue jefe del Eurocuerpo y de la Fuerza Terrestre y director general de Política de Defensa en el Gobierno de Zapatero. Ocupó la jefatura de la División de Estrategia y Cooperación Militar del Estado Mayor de la Defensa, así como de la División de Logística del Mando Supremo de la OTAN.