Nuestra Constitución contiene prescripciones específicas y muy amplias acerca de lo que nos corresponde hacer para restablecer su vigencia. Uno de los instrumentos con mayor potencial para ejercer la desobediencia ciudadana y contribuir a debilitar a un régimen autoritario como el que controla el gobierno de facto en Venezuela, precisamente por constituir uno de los elementos centrales de la ciudadanía, es el voto. Esta afirmación puede resultar paradójica, porque con frecuencia se equipara el votar con una conducta de mansedumbre y sumisión frente al régimen, como si al votar se actuara como tontos útiles que simplemente legitiman al gobierno de facto frente a nuestra propia gente y a la comunidad internacional. Nada más lejos de la verdad.