Al menos ocho presos han muerto en Irán como resultado de un incendio en la prisión de Evin de Teherán a lo largo del fin de semana, han comunicado las autoridades judiciales del país. La muerte de la joven de 22 años Mahsa Amini el 16 de septiembre mientras estaba bajo custodia policial ha provocado protestas en todo el país que las autoridades han intentado sofocar por la fuerza. Las autoridades judiciales iraníes han afirmado que todas las víctimas del incendio en la prisión habían sido detenidas en una sección de la prisión designada para presos por delitos comunes como robos. Pero también Evin también tiene presos políticos, entre los que están iraníes con doble nacionalidad. En la prisión de Evin, a veces apodada ‘Universidad Evin’ por la cantidad de intelectuales encerrados en ella, se encuentran actualmente numerosas personas detenidas durante las protestas y, en general, presos políticos y de conciencia, así como extranjeros y binacionales. Noticia Relacionada estandar No Oleada de huelgas en Irán al estilo de las protestas que tumbaron al Sah Francisco de Andrés El detonante ha sido la muerte hace cuatro semanas en Teherán de una joven por no llevar el velo Las autoridades afirmaron que una sección de la prisión había sido incendiada «después de una pelea entre varios presos condenados por delitos financieros y robo». Medios estatales informaron el domingo que las primeras cuatro muertes habían sido causadas por inhalación de humo y que más de 60 habían resultado heridos, cuatro de ellos de gravedad. Según el periódico estatal de Irán, las fuerzas contrarrevolucionarias con la ayuda de los servicios de inteligencia extranjeros planearon el incendio para mantener la atención internacional sobre los disturbios en el país. «A la vista de cómo las mentiras de los responsables se han convertido en norma, no aceptamos las explicaciones oficiales», reaccionó IHR, con sede en Oslo, asegurando que había recibido informaciones según las cuales los guardianes habían tratado de incitar a los presos. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Nasser Kanaani, dijo que el incendio en Evin podría haber ocurrido en cualquier otro país. Sanciones a Irán El presidente de EE.UU., Joe Biden, y la Unión Europea han criticado la represión de Teherán contra los manifestantes, y la propia UE está considerando congelar activos y prohibiciones de viaje a varios funcionarios iraníes involucrados. El portavoz judicial Masoud Setayeshi advirtió que «difundir mentiras con la intención de perturbar la opinión pública está penado por la ley». Las familias de algunos detenidos políticos recurrieron a las redes sociales para pedir a las autoridades que garanticen su seguridad en Evin, que en 2018 fue incluido en la lista negra del gobierno de EE.UU. por «graves abusos contra los derechos humanos». Las protestas provocadas por la muerte de Amini hace un mes se han convertido en uno de las crisis más graves que del régimen de los ayatolás desde la revolución de 1979, con manifestantes que piden la caída de la República Islámica. Las protestas se reanudaron temprano el lunes en Yazd y varias otras ciudades. Irán ha desplegado la milicia Basij, tropas militares voluntarias que han estado al frente de la represión de los disturbios populares, pero no han logrado contener las protestas. Los grupos de derechos humanos dijeron que al menos 240 manifestantes habían muerto, incluidos 32 menores. Más de 8.000 personas habían sido arrestadas en 111 ciudades y pueblos, dijo el sábado la agencia de noticias activista iraní HRANA. Las autoridades no han publicado un número de muertos. El jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, pidió «transparencia máxima» a las autoridades iraníes, en un momento en el que la UE se dispone este lunes a imponer sanciones a Irán.