Campaña del Ejército alemán para reclutar a dos mil nuevos soldados

El plan de aumentar la dotación de la Bundeswehr en 20.000 nuevos soldados data de 2017, un proyecto de la entonces ministra de Defensa alemana Ursula von der Leyen, pero no ha sido hasta ahora, presionado por la nueva situación de seguridad ocasionada por la invasión de Ucrania, cuando el ejército alemán se ha lanzado a la campaña de reclutamiento, que lleva a cabo en escenarios tan variados como ferias de trabajo, centros comerciales, festivales y carreras automovilísticas. El retraso lo ha propiciado la mentalidad de paz reinante en el país. Después de la Guerra Fría, el mundo estaba supuestamente lleno de amigos, y desde entonces el número de soldados alemanes había caído de 500.000 a los actualmente 183.000. Se cerraron cuarteles y primero se redujo el servicio militar obligatorio para finalmente suspenderlo en 2011. Ahora todo eso ha cambiado. Políticos que se creían pacifistas lamentan públicamente haber rechazado el servicio militar, expertos en defensa explican en programas prime time cómo funciona una unidad de artillería Panzerhaubitze 2000 y el debate público sobre qué tipo de ejército necesita Alemania está en todas las portadas. Nadie discrepa sobre la necesidad de que sea un ejército nutrido y bien equipado. Los nuevos 20.000 soldados deben estar operativos dentro de cuatro años, lo que significa que la mayor parte del reclutamiento debe llevarse a cabo en los próximos meses, porque el resto del tiempo será empleado en su formación y entrenamiento. La capitana Yvonne Köhler ha sido destinada a este objetivo, aunque no recibe al nomenclatura de «reclutadora» sino que se presenta como «asesora de carrera». Una vez aparcado el semirremolque con colores de camuflaje, de 14 metros de largo por más de seis de alto, dirige una especie de stand de exposición móvil, equipado con pantallas, videojuegos, modernos cojines para los asientos y un futbolín. También hay aparcados en plazas contiguas un vehículo de reconocimiento, un vehículo de transporte blindado y una estación terrestre con antena, a modo de presentación. Varios soldados se prestan a responder las preguntas de curiosos y visitantes durante unas carreras de coches en Lausitzring. Tienen muy a mano varios ejemplares de la La Ley de soldados, que regula la vida militar y consta de 100 párrafos. Los soldados, dice, deben «servir fielmente a la República Federal, defender los derechos y la libertad del pueblo alemán». Durante el servicio militar obligatorio, los reclutas alemanes tenían que caminar 30 kilómetros con su equipaje a la espalda, pero la dependencia del reclutamiento voluntario ha modificado esos estándares. Hoy son doce o incluso seis kilómetros. Gracias a la Directiva sobre el tiempo de trabajo de la Unión Europea, nunca están de servicio más de 48 horas a la semana. Las nuevas habitaciones en el cuartel parecen de hotel. Yvonne Köhler sabe que compite con el resto de empleadores en Alemania y que tiene que ofrecer ventajas a los nuevos soldados. «Está llegando una nueva generación a la Bundeswehr, para la que el equilibrio entre el trabajo y la vida es importante y la Bundeswehr se adapta a los jóvenes, no al revés», describe, «algunos en la compañía hablan de ablandamiento, pero creo que es bueno que el ejército se esté volviendo más moderno». Según ha publicado el diario alemán Die Welt, más del 80 % de los alemanes confía en la Bundeswehr, más del 70% la ve como una parte importante de la sociedad y, después del estallido de la guerra en Ucrania, la confianza en el ejército ha alcanzado un máximo del 88». alentado por estos porcentajes, el teniente Marvin Euteneuer, de 33 años y a cargo del escuadrón móvil de reclutamiento, confía en cumplir con los objetivos marcados. Recuerda que, cuando el Wupper se desbordó en Beyenburg, él y sus camaradas abandonaron Colonia y se metieron en el barro para limpiar los sótanos. Durante la pandemia, los soldados sustituyeron al personal de hospitales y hogares de ancianos, organizaron los centros de vacunación y distribuyeron eficazmente las vacunas, de manera que han demostrado que la población puede confiar en ellos cuando llega lo peor. Cuando el bosque estaba en llamas en Brandeburgo y Sajonia, los helicópteros de la Luftwaffe volaron con agua de extinción. Y ahora, una guerra en Europa es un recordatorio para muchos de que la seguridad de Alemania no es una ley de la naturaleza. «Me atrajo la posibilidad de un empleo seguro, las condiciones laborales y poder viajar», confiesa uno de los 50 reclutas que juraron bandera el pasado fin de semana en el cuartel de Clausewitz Nienburg. No tiene experiencia previa en el ejército, sigue a distancia la misión alemana en Mali y es consciente de que «con una guerra en suelo europeo es una posibilidad que algún día tenga que combatir». Indica, por otra parte, que «el servicio militar obligatorio ha sido suspendido, pero no abolido, de manera que en caso de estado de defensa, si el país es atacado o amenazado, se reactiva en conformidad con la Ley Fundamental y todos los hombres entre los 18 y los 609 años pueden ser reclutados, por lo que no considero mi opción un riesgo mucho mayor que el del resto».

Clique aqui para ver articulo original

Author: Pablo Perez