Caos en Francia por la huelga en las refinerías y la escasez de carburante

Entre el 58 y el 59 % de los franceses temen que la crisis y penuria de carburantes en las gasolineras termine paralizando Francia. La huelga que bloquea, paraliza y complica muy mucho la distribución de carburantes se ha transformado en una negra pesadilla para los usuarios y para las empresas. En París y la región parisina, del 50 al 55 % de las gasolineras tienen problemas de abastecimiento, desde hace días. En el Norte, los problemas afectan a más del 60 % de las gasolineras. En toda Francia, la crisis afecta al 45 o el 50 % de las gasolineras. El sindicato CGT (de origen comunista) paraliza total o parcialmente seis de las nueve grandes refinerías nacionales. Ocho en el territorio nacional, metropolitano, una en el territorio de ultramar de la Martinica. El Gobierno de Emmanuel Macron comenzó este miércoles a requisar varias refinerías, obligando al personal a trabajar, con éxito muy relativo. El requisamiento es una medida excepcional, propia de tiempos de guerra o excepción: «En tiempo de guerra, el requisamiento es el recuento y embargo que se hace de cosas necesarias». Revisión salarial La CGT lanzó la huelga la semana pasada, meses antes de la fecha prevista para la revisión salarial, reclamando un aumento del 10% de los salarios, cuando la media salarial en la mayoría de las refinerías oscila entre los 4.000 y los 5.000 euros mensuales. Noticia Relacionada estandar Si Macron corteja a Argelia tras la renuncia de Total a suministrar al Ejército ruso Juan Pedro Quiñonero El presidente busca con su viaje de tres días «reforzar» la relación entre la multinacional francesa, con capital estatal, y su homóloga argelina Las grandes empresas del sector, Total, Essos y Petroineos, pidieron el fin del bloqueo de las refinerías antes de empezar a negociar. La CGT convocó el martes varias asambleas, que anunciaron la prolongación indefinida de la huelga. El Gobierno comenzó pidiendo responsabilidad, apelando a la «sensatez»: «Los problemas salariales no pueden hipotecar la libertad de movimiento en toda Francia». Las empresas pidieron el fin de la huelga, antes de comenzar a negociar. La CGT exigió una «subida sustancial» antes de poner fin a la huelga. Una primera reunión de «concertación», la tarde de este miércoles, entre representantes de Total y una delegación sindical, terminó sin acuerdo, agravando la incertidumbre, iluminando fracturas sociales muy profundas. En un país con 34.955 municipios, el uso diario del automóvil y el precio de los combustibles son cuestiones esenciales para millones de familias. Una subida de varios céntimos en el precio de la gasolina provocó, en 2018, la incendiaria fronda social de los ‘ chalecos amarillos ‘. La inflación, el aumento del precio del gas y la electricidad se han convertido en una «bomba de relojería» política. Según un sondeo publicado por el matutino conservador ‘Le Figaro’, entre el 58 y el 59 % de los franceses temen que la crisis termine paralizando Francia En ese marco, la huelga y crisis en la distribución de combustibles es percibida con alarma profunda. Según un sondeo publicado por el matutino conservador ‘Le Figaro’, entre el 58 y el 59 % de los franceses temen que la crisis termine paralizando Francia. Durante los primeros días de la crisis, comenzaron a multiplicarse las colas de una y dos horas para poder repostar en las gasolineras de París, región parisina, el Norte y otras regiones. Planos y guías Tras la alarma general, comenzaron a multiplicarse los llamamientos de ayuda y socorro para los sectores más afectados. Prensa escrita y audiovisual comenzaron a publicar planos y guías para poder conocer las gasolineras que no tenían problemas. Pero esos consejos multiplicaron la incertidumbre y tensiones de todo tipo. Según un sondeo publicado por el vespertino ‘Le Monde’, el 21% de los franceses dicen que, para ellos, es «imposible» repostar, cuando un 43 % afirma tener «problemas crecientes» para llenar el depósito de combustible del coche familiar. En un país de 68 millones de habitantes, esas cifras confirman que la penuria de gasolina y gasoil , en las gasolineras, se ha transformado en una pesadilla, a las puertas de un invierno que se teme peor.

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Author: Pablo Perez