Cien años con la señorita Etcétera

El próximo 14 de diciembre, ‘La señorita Etcétera’ cumplirá cien años. Es la novela faro de la vanguardia hispanoamericana. Definámosla como un juguete rabioso confeccionado por un joven de 22 años, el guatemalteco Arqueles Vela, miembro ya por ese entonces del movimiento estridentista, que el poeta mexicano Manuel Maples Arce había lanzado unos meses antes de la publicación de esta obra. 

“Cada uno pensará a su antojo respecto de esta extraña novela. Muchos dirán que es un disparate; otros, seguramente encontrarán emociones nuevas, sugeridas por el raro estilo, y otros, en fin, creerán que se trata de un prosista magnífico, despojado de todos los lugares comunes literarios, forjador de emociones cerebrales y de metáforas suntuosas…”, así presentaba Carlos Noriega Hope ‘La señorita Etcétera’, publicada por primera vez en la colección ‘La novela semanal’ de ‘El Universal Ilustrado’, diario para el que Vela trabajaba desde su llegada a México en 1921.

Por cuestiones de sobrevivencia, Arqueles Vela envolvió en un misterio su origen guatemalteco, al extremo de que a veces se torna difícil indagar sobre los primeros 20 años de su vida. Sabemos, por supuesto, que era hermano de David Vela, escritor, periodista, historiador y fundador de ‘El Imparcial’ y que junto a este armó efímeras revistas y publicaciones literarias durante su adolescencia. Fue así como se relacionó con el escritor y diplomático Juan de Dios Bojórquez (Djed Borquez), unos 10 años mayor que él, que se desempeñaba como ministro de México para Guatemala, Honduras y Cuba. Fue este quien lo ayudó a viajar a la Ciudad de México y le consiguió trabajo como redactor en ‘El Universal’. Para evitarle líos migratorios, también le facilitó documentos de identidad en donde aparecía como nacido en Tapachula.

En 1921, ya en México, Vela publicó su primer libro ‘El sendero gris y otros poemas’, de clara vocación modernista, que pasó inadvertido y se perdió para la historia. Cuando un crítico de ‘El Universal’ rechazó escribir una reseña sobre ‘Andamios interiores’ de Maples Arce, aduciendo que él no leía “tratados de albañilería”, fue Vela él que tomó el encargo y así descubrió un universo poético que lo sobrepasaba. Fue el segundo en unirse al Estridentismo, un movimiento “social, literario y revolucionario”, según sus palabras.

“Bandido adolescente en la zona de Tehuantepec, muchacho de ojos azules que dormía en las redacciones de los periódicos, bailarín y contador de chistes en cabarets españoles, cómplice de Miguel Ángel Asturias en aventuras que no narramos por pudor, casi todo lo ha experimentado Arqueles Vela, que a los 16 años recitaba la traducción que Gómez de la Serna hizo de los ‘Cantos de Maldoror’”, así lo define Roberto Bolaño, fascinado por la leyenda, en una entrevista que le hizo en 1976. Para el mítico escritor chileno, ‘La señorita Etcétera’ es la madre de todas las insurrecciones literarias que se sucederán a lo largo del siglo XX en lengua castellana. La abuela de los Infrarrealistas.

‘La señorita Etcétera’ se publicó el mismo año que el ‘Ulises’ de Joyce. Ambos libros, a su manera, querían dinamitar todas las certezas de la literatura, impregnarnos de una nueva sensibilidad. Ahora bien, mientras la obra del irlandés es un monstruo, “la mía no deja de ser un microbio”, le dice Arqueles Vela a Roberto Bolaño durante la entrevista. Celebremos entonces a ese microbio capaz de hacernos estallar la cabeza, aún hoy. 


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Author: Maria Suarez