Conejillos de indias IV

Como parte de la potencialización inmensa de las libertades individuales (sobre todo de las libertades comerciales) fomentadas por el capitalismo en la era industrial, encontramos inventos tales como la Coca Cola, en 1886, que fue al principio una bebida medicamentosa con una pequeñísima porción de cocaína que ayudaba a la digestión y a combatir la adicción a la morfina, y cuya popularidad creciente la convirtió, ya sin extractos de coca desde 1929, en una bebida universalmente conocida y, por supuesto, en un negocio apoteósico, así como en uno de los emblemas más importantes de la cultura publicitaria.

La democratización que se dio para tener acceso a todo tipo de bienes de consumo se extendió así poco a poco sobre todo entre las clases medias en las sociedades industrializadas y, por vía de consecuencia, las técnicas de ventas y de publicidad hechas para incitarnos a comprar se fueron sofisticando cada vez más. Desde los llamados “viajantes de comercio”, que incluso tenían al principio una heroica connotación de divulgadores de la modernidad, pasando por la lluvia de anuncios en los periódicos y revistas hasta llegar a la inundación de ofertas sin límite en las radios y televisiones, continuando por los anuncios en los buzones y terminando por la invasión de propuestas a cual más originales o idiotas en Internet, la obsesión por vendernos “confort” y “felicidad” en cómodas mensualidades se ha vuelto el cielo y el infierno de la vida contemporánea.

En la era de la informática, imposible escapar a los cantos de sirena. Pero el problema es que uno no sabe cuáles, entre la totalidad de cantos de sirena que nos convocan, son los más honestos, o los más útiles, o los menos perniciosos para la salud, porque nadie o muy pocas personas o entidades, en medio de tanta información, nos lo informan. Difícil entonces hacer la diferencia entre el grano de la paja. Múltiples chanchullos circulan impunes en las redes sociales, sobre todo en el área de la salud, donde te cuentan historias –que yo he comprobado que son falsas– sobre un médico japonés, o norteamericano, o español, que descubrió o inventó un remedio, un método, una técnica milagrosa que te garantiza esto y lo otro.

Abundan también aquellos que te quieren vender un método para que te vuelvas rico en poco tiempo. En esta categoría hay un anuncio transnacional sobre la compra de bitcoines que afirma que tal o cual personaje famoso de la política o de la farándula ha mostrado en una entrevista cómo se ha enriquecido con ese método, y que los bancos han telefoneado al entrevistador para pedirle que no la publique. En realidad, no son decenas, sino centenas de ofertas a cual más tramposas las que hay, y el problema es que el ciudadano ante eso está desarmado por completo, es un conejillo de indias en medio de la selva de asfalto.


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Author: Maria Suarez