Algunas regiones de Europa, durante los últimos días, han padecido breves cortes o pérdidas de Internet por el corte de múltiples cables submarinos. Aunque a veces estos sufran de daños accidentales, la realidad es que no es tan habitual que estas infraestructuras se vean afectadas por la temporalidad del mar . El último gran susto tuvo su origen en Francia, donde se cortaron tres cables de las conexiones de Marsella con Lyon, Milán y Barcelona. Tres de los enlaces más importantes de Europa, ya que conectan con Estados Unidos, algunos países asiáticos y son parte importante del Internet europeo; aunque no llegaron a provocar ninguna caída de la red , solo de la velocidad. Según la empresa de seguridad en la nube Zscaler , aunque solucionaron en antes de 24 horas el problema , no encuentran un motivo claro que explique por qué los cables fueron cortados. Pocos días antes, las Islas Shetland en Escocia vivieron una situación similar, aunque en aquel caso aclararon que se trató de un accidente relacionado con un barco pesquero. Ahora bien, al año se producen entre 100 y 150 cortes en los cables de fibra que poblan el fondo marítimo europeo y que tres de ellos sufran la misma suerte el mismo día ha provocado ciertas sospechas. Algunas voces apuntan a que podría tratarse de un sabotaje liderado por Rusia : ¿es esto posible? La fragilidad del cableado El Parlamento Europeo elaboró un detallado informe sobre la infraestructura de cableado de fibra óptica que se encuentran en el continente. 250 de los poco más de 400 cables que recorren el mundo pasan por Europa, lo que convierte a la región en un gran corazón de Internet. Uno de los puntos que más rápido aclaran es que, en efecto, estos cables pueden verse fácilmente afectados por la actividad humana. «Aproximadamente, el 70% de los cortes anuales son provocados accidentalmente por la actividad marítima humana», explican en el informe que, además, concreta sobre la actividad pesquera. Por ejemplo, en 2007, Vietnam perdió un 90% de su conexión con el resto del mundo por un accidente con un pescador que cortó accidentalmente uno de sus cables de red más importantes. Pero la institución europea también advierte de los posibles ataques intencionados que pueden sufrir estas estructuras. «Hay métodos de ataque posibles. El más contundente es el que supone un daño físico », recoge el informe del Parlamento Europeo, que reconoce diferentes formas de alcanzar el cableado submarino: – Utilizando maliciosamente herramientas de pesca u otro tipo de dispositivos civiles – Uso controlado de explosivos de grado militar, como minas marinas que pueden detonarse a distancia – Atacar con un vehículo militarizado como un submarino o un dron marino El apagón completo, poco probable En el caso de Europa y Estados Unidos, el 99% de la red de Internet depende de la infraestructura marítima -el 1% restante corresponde a la satelital-. Esto supone que, aunque bajo, exista el riesgo de un apagón completo. « Un apagón completo en Europa es poco probable. A pesar de eso, teóricamente un ataque coordinado a cables estratégicos o un ataque simultáneo a diferentes cables y sistemas de reparación podrían provocar afectar de manera severa a nuestra conexión», recoge el informe. Los sistemas de seguridad, además, no están preparados para evitar este tipo de ataques o sabotajes, tan solo para reaccionar a ellos. A partir de las 200 millas náuticas (el límite de la Zona Económica Exclusiva), el Parlamento Europeo admite que la responsabilidad de su protección se vuelve «ambigua» , por lo que las aguas internacionales se convierten en un escenario idóneo para cometer este tipo de sabotajes. Una preocupación conocida No se trata de un tema desconocido o que pase desapercibido para los líderes occidentales. Hace dos años, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ya advertía de este riesgo y confirmó que estaban preparándose para, si fuera necesario, actuar. «Nuestras redes de telecomunicaciones siguen siendo vulnerables a los ataques desde el exterior y al compromiso desde el interior», explicó Stoltenberg antes de asegurar que la mayor parte de los ejércitos occidentales «podrían volver rápidamente a las comunicaciones satelitales». Incluso, en aquella rueda de prensa, del 22 de octubre de 2020, ya le preguntaron al cabecilla de la OTAN cómo planteaban «el riesgo de que la armada rusa estuviera investigando la red de cables de comunicaciones submarinos».