Este verano, la Audiencia Provincial de Valencia condenaba a una multa de 720 euros a tres ‘tuiteros’ que, a cuenta de un festival taurino en homenaje a un niño enfermo de cáncer, desearon su muerte y se dedicaron a hacer barra libre de vejaciones en el salvaje Oeste de la red. Fueron 720 euros después de dos juicios en primera instancia y dos recursos de apelación. Noticia Relacionada CAZA reportaje No Tenencia responsable de perros, un concepto interiorizado, objeto de manipulación política Ricardo de la Rosa El enfoque animalista y proteccionista sigue anclado en la época victoriana inglesa Que se haga justicia en España es muy costoso . Un esfuerzo enorme. El Juzgado de lo Penal absolvió en primera instancia. Tras un primer recurso, la Audiencia Provincial mandó repetir el juicio. Después de otra nueva vista oral, los acusados volvieron a ser absueltos y, a la cuarta, en apelación fueron condenados por un delito contra la integridad moral a una multa que suma un total de 720 euros. En resumen, un periplo sinuoso para conseguir una condena simbólica. La pena es ridícula teniendo en cuenta la fechoría y el hecho que motivó la sentencia condenatoria. Pisotear la dignidad de una persona sale muy barato. Mucho más si tenemos en cuenta que el vejado era un menor enfermo de cáncer . Ha hecho falta Dios y ayuda para que finalmente estos cuatreros de las redes sean condenados: nada menos que repetir juicio y dos recursos de apelación Mientras, el Gobierno concede prioridad a proteger los supuestos derechos de los animales, convirtiendo prácticamente cualquier conducta lesiva sobre ellos en delito. Es llamativo cómo esta protección penal se extiende a todos los animales vertebrados (desde el pez a la rata), y es curioso cómo se recogen en el proyecto de Ley de Protección, Derechos y Bienestar de los Animales sanciones de hasta 200.000 por cuestiones mucho menores hacia los animales, mientras se predica la manga ancha para los canallas que vomitan el odio desde las almenaras de sus computadoras. Maltrato animal Paralelamente, el PSOE tramita una modificación del delito de maltrato animal que extiende sus límites al infinito. Darle un palo a una rata o lesionar una tortuga o un barbo será delito. Acometer dialécticamente, vejar, agredir en su integridad moral a una persona en redes por su condición de torero, cazador o simple domador de circo es, en realidad, un hecho impune. Sergio Torres , nombrado para la Dirección General de los Derechos de los Animales, no ha perdido el tiempo. En poco, a base de dinero público, publicidad institucional y un presupuesto de 6 millones de euros , ha conseguido lo que pretendía: poner contra la pared a un millón de cazadores de este país. No ha reculado pese a la masiva manifestación del 20M en Madrid donde centenares de miles de cazadores de toda España pidieron sentido común. MÁS INFORMACIÓN noticia No Reflexiones a caballo por un monte humeante noticia No Spain sigue siendo ‘different’ El PSOE ha anunciado a través de Patxi López que se enmienda a sí mismo, que donde dijo digo, dice Diego. Que los perros de caza, pastores y demás serán excluidos de la ley . Lo veremos. Del proyecto de ley de reforma del delito de maltrato animal que perpetró el Partido Socialista con nocturnidad, en pleno agosto y por vía urgente, Patxi López guarda silencio. De momento, los dos proyectos de ley de humanización de los animales dicen lo que dicen aunque él se esfuerce en demarcar al PSOE del propio PSOE y de lo que aprobó hace apenas un mes. Un ejemplo de coherencia moral y jurídica. Kramer contra Kramer, Patxi contra Patxi. Decir una cosa y exactamente lo contrario al cuarto de hora y mostrarse indignado. Ahí es nadie, Patxi.