Baleares se lanza a la compra de hoteles de una o dos estrellas para cerrarlos. La medida, anunciada por la presidenta socialista Francina Armengol durante su discurso en el debate de política general, busca reducir el número de plazas turísticas a partir de 2023. El Govern balear destinará una partida de 10 millones de euros para adquirir estos establecimientos hoteleros y también locales de ocio nocturno de Mallorca e Ibiza para combatir el «turismo de excesos» y regenerar las zonas turísticas. La presidenta ha asegurado que «son unas plazas que no nos hacen falta» y defiende que comprando negocios turísticos obsoletos quiere «dar ejemplo del camino» que el Ejecutivo autonómico quiere recorrer, siguiendo la línea marcada por la ley turística balear aprobada el mes de febrero, que contempla la reducción de plazas de forma paulatina. Esta normativa tiene bloqueadas todas las plazas turísticas, tanto vacacionales como hoteleras, en las cuatro islas y supone el punto de partida de lo que el tripartito ha denominado el «decrecimiento» del turismo . Según Armengol, hay que «detener el ritmo vertiginoso de crecimiento poblacional y la dependencia de un turismo que debe continuar progresando en riqueza y ocupación, pero reduciendo sus plazas e impacto». Al mismo tiempo, la presidenta de Baleares pide «reconocer que turismo es empleo, es desarrollo» y recursos económicos para las políticas públicas. «Un turismo sin el cual hoy no tendríamos ni recuperación ni la perspectiva de un invierno más soportable que en el resto de Europa». Medidas para el decrecimiento turístico La dirigente socialista ha insistido en implantar medidas para el decrecimiento, pese a que las plazas turísticas se han disparado durante su mandato. En los últimos siete años se ha pasado de unas 3 00.000 a cerca de 400.000 plazas alojativas . Por otro lado, la política de decrecimiento turístico del Govern balear también se ha plasmado en la llegada de los cruceros, que desde este año han visto reducidas un 20% las escalas en Palma. Desde 2022, s ólo se permiten tres barcos al día , de los cuales sólo uno puede ser un megacrucero. El acuerdo pionero entre el Govern balear y las principales navieras del mundo rubricado el año pasado estipula un máximo de 8.500 cruceristas diarios en cómputo semanal y supone una reducción del 15 % en el número de escalas en la capital insular respecto de las registradas en 2019. Prevé al menos 20 días de excepción para alcanzar cuatro cruceros al día por las escalas ya fijadas pero sólo en 2022