El retorno de las dictaduras

Se ha instalado un amplio acuerdo político y académico sobre que con la segunda década del siglo XXI se está abriendo un ciclo de dictaduras civiles en Centroamérica. ¿Qué condiciones las están favoreciendo y cuáles son sus límites?

En Nicaragua ha sido una estrategia que Daniel Ortega arrancó en las calles y complementó con el control de los tribunales, hasta pactar en la Asamblea y asumir el poder central en 2007. Los partidos tradicionales claudicaron y los empresarios se vieron atraídos por el incomparable clima de negocios. Hasta que en 2018 comenzó el desbarajuste y en 2021 se enseñoreó el régimen de partido único. 

En El Salvador la historia está más fresca. Nayib Bukele irrumpió sacudiendo la modorra de un sistema bipartidario de 30 años que surgió con los Acuerdos de Paz. Sin estructura y basado en una estrategia de comunicación virtual, arrasó en las elecciones presidenciales y luego en la Asamblea. Controla todos los poderes y le irrita la crítica. Goza de amplia popularidad por su gestión eficaz de la pandemia, aunque su actual cruzada antipandillas comienza a despertar dudas, igual que su arriesgada apuesta por las criptomonedas. Anunció que va a la reelección en 2024. 

En Guatemala la ruta empezó como una revancha larga y profunda del Pacto por los agravios de la CICIG. Con la consigna “nunca más” la justicia tocará nuestra puerta, concentraron todos los poderes, sellaron con corrupción la alianza en el Congreso y desataron la persecución. A diferencia de Nicaragua y El Salvador, no hay caudillo (führer o duce), aunque Giammattei sabe escenificar la voluntad autoritaria; este es el diseño de una dictadura corporativa.

Hay comunes denominadores en los tres países: 1) las libertades civiles son las primeras en ser abatidas y se desata otro ciclo de asilados políticos, 2) la mayoría de los empresarios y sus aparatos pierden la beligerancia de las primeras décadas de la democracia y se repliegan, y 3) se adopta un discurso nacionalista y los gobiernos se desentienden de sus obligaciones internacionales.

Es prematuro evaluar, en este contexto, el curso del gobierno de Xiomara Castro y de las fuerzas que conforman el partido oficial Libertad y Refundación, pero la historia reciente de Honduras estuvo marcada por un golpe de Estado (2009) y por la ruptura de la Constitución que implicó la reelección de Juan Orlando Hernández (2017), y sus instituciones son frágiles.   

Esta breve descripción de los procesos políticos deja pendientes las dinámicas en la geopolítica (cuya incidencia en la historia de la región ha sido decisiva), la ponderación de otros factores de poder que reconfiguran silenciosamente el Estado (las redes criminales), así como de las organizaciones civiles y políticas autónomas (la oposición), además de las compatibilidades o no del modelo económico con regímenes dictatoriales.


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Author: Maria Suarez