La tramitación de la nueva Ley del Deporte en el Congreso ha vuelto a crispar al fútbol español. Disconformes con el texto original, la mayoría de los clubes profesionales propusieron varias enmiendas para modificar algunos aspectos relevantes de la citada ley, propuestas que recibieron el respaldo tanto del grupo socialista como del grupo popular. Sin embargo, el día de la ponencia los populares las retiraron sin ninguna explicación, lo que ha inquietado profundamente a los clubes, que ven peligrar, entre otras cosas, su independencia o sus formas de conseguir ingresos. Un movimiento inesperado en el que vieron las posibles presiones de Florentino Pérez , presidente del Real Madrid y contrario a las modificaciones del texto de la ley, pues los máximos beneficiados serían tanto el club blanco como el Fútbol Club Barcelona. Y de ahí que se pusieran en marcha varias reuniones para analizar la situación. Existen tres puntos principales de fricción . El primero tiene que ver con la explotación comercial de bienes y derechos de LaLiga y que podría incluso llegar a afectar al acuerdo existente con el fondo CVC. Los clubes creen que si la ley se aprueba con el texto actual crecería la inseguridad jurídica y podría dificultar el acceso de nuevos inversores, además de que CVC podría revisar sus contratos con la patronal del fútbol. El segundo se refiere a la enmienda que pretendía poner coto a la participación en las competiciones de clubes que militasen en torneos no reconocidos por la Federación, la UEFA o la FIFA. Es decir, a la Superliga. Mientras que el tercero tiene que ver con la posibilidad de que la RFEF pueda introducir modificaciones normativas que afecten a las ligas profesionales sin el informe previo y favorable de éstas. Un café con Víctor Francos La primera de las reuniones tuvo lugar en la tarde del lunes, en la que los clubes se citaron con con el ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta y Víctor Francos, su secretario general. El encuentro fue bien, pues vieron posible arreglar las cosas antes de que la ley salga como está. De ahí que no se planteara la posibilidad de una huelga. Pero habrá que esperar al 27 de octubre, a la Asamblea de clubes en LaLiga, para descartar esta posibilidad por completo. Sin embargo, lo más jugoso de la reunión tuvo lugar después de cerrarse esta de forma oficial, cuando a un grupo de representantes de los clubes -y un periodista de Relevo- , se unió el propio Francos. Ahí, en un ambiente más distendido, en torno a un café, el representante ministerial se soltó el corsé para abordar el problema. «Si esto se hubiera hecho antes, no estaríamos como estamos», confesó, congratulándose por el resultado de la reunión. Sobre la paralización de las enmiendas, Francos despeja las dudas sobre su relación con Florentino Pérez: «Todos me dicen que si soy amigo de Florentino, hasta que si soy el padrino de los hijos de José Ángel Sánchez… Sólo he comido con él un par de veces. Y con JAS otra, pero para hablar de fútbol femenino. Si el otro día, en el palco del fútbol, ni me hablaba. Y cuando Florentino no te habla, notas enseguida que no te habla…». Explicó al grupo que las enmiendas del grupo socialista «se paran en el CSD, y yo ahí entiendo a Franco [presidente del CSD]. No puede ser que se cambie un texto sin que él lo tenga controlado». Y añadió que el presidente madridista habló con Albert Soler (director general de Deportes del CSD) y le comentó «sus líneas rojas» ante la ley. «Yo estaba viendo que el que os la iba a jugar era el PP, es que lo tenía claro…», agrega. «En el Barça tienen pánico» Relevo se hace eco de todas las frases que, en ese ‘petit comité’, lanzó el representante del Ministerio de Cultura y Deporte. Algunas tan destacadas como su opinión de por qué el Barça se echó atrás a la hora de firmar con CVC: «Tenéis que entender que tienen pánico. Mirad, yo ayer estuve con Laporta en el fútbol, me lo encontré entrando. Están acojonados. Es que no es que sean el Levante, es que están peor que cualquier otro club. Entiéndeme: están acojonados. Quedad con ellos, dadles certezas. ¿Sabéis cómo acabó la última comida que tuvimos entre Javier Tebas y el ministro? El ministro le suplicó a Javier (que también que un ministro tenga que suplicar…) que por favor que quedase con él. Que si hacía falta iba él. Que necesitaba que hablasen, que lo intentasen».