El Gobierno ha desvelado parte del plan articulado para hacer frente al exorbitado gasto en pensiones que dibujan los Presupuestos Generales del Estado de 2023. El coste de las prestaciones de jubilación y resto del sistema escalará hasta los 190.000 millones de euros el año próximo -solo las pensiones contributivas tienen consignado un crédito para 2023 de 166.777 millones de euros-. Y más allá, el Presupuesto consolidado llegará a rebasar los 200.000 millones de euros. Ahora, tras la presentación de los Presupuestos Generales del próximo año, sabemos que buena parte del sobrecoste de las prestaciones por su vinculación al IPC, que rondará los 20.000 millones de euros con el alza del 8,5% previsto, correrá a cargo de las aportaciones de los trabajadores con sus cotizaciones sociales. Y más concretamente, serán los trabajadores con los sueldos más altos quienes costeen el aumento de los ingresos por cotizaciones que para el próximo año se prevé en 152.075 millones de euros, un 11,5% más que en el presente ejercicio. De este modo, el Gobierno ha incluido en las cuentas de la Seguridad Social un aumento sin precedentes de la base máxima de cotización, que crecerá un 8,6% tal y como se recoge en el articulado de la ley del Presupuesto. Trasladado a cifra contantes y sonantes, el incremento de las bases supone que la máxima pasará de los 4.139,4 euros hasta 4.495,3 euros mensuales (unos 355,9 euros más de media al mes). Es decir, si la actual base máxima está en 49.672,8 euros pasará a 53.944,6 euros anuales en 2023. Así, se los 152.075 millones de euros que prevé recaudar la Seguridad Social por cuotas el año próximo, 143.261 millones de euros procederán de las cotizaciones de empresas y trabajadores ocupados, un 12,6% más que en el ejercicio anterior, en tanto que 8.427 millones de euros se ingresarán por cuotas de desempleados, cifra un 3,7% inferior a la del año anterior, y 386 millones tendrán su origen en las cotizaciones por cese de actividad, un 5,6% más. Actualmente, empresarios y trabajadores aportan a la Seguridad Social el 28,3% del salario de cada trabajador -el 23,6% lo abona el empresario y el 4,7%, el empleado-; es lo que se denomina cotización por contingencias comunes. Y lo que se recauda con dicha cotización conforma la principal fuente de financiación del sistema de pensiones. No obstante, este tipo de cotización del 28,3% no se aplica a la totalidad de los salarios de los trabajadores, sino que tiene un suelo mínimo y un techo máximo que cada año fija la ley. Actualmente, la base máxima se sitúa en los 4.139,10 euros mensuales, por lo que destopar las cotizaciones en su límite más alto afectará a aquellos salarios que superan los 48.840 euros anuales. Se desborda la senda del destope No en vano, la elevación de las bases máximas de cotización irá asociada a un destope de la base y pensión máxima, como parte de una de las medidas contempladas en el Plan de Recuperación remitido a Bruselas y que forma parte de la segunda pata de la reforma de pensiones, actualmente en discusión con los agentes sociales. En la documentación que el Ejecutivo envió a la Comisión Europea , el Gobierno se proponía aprobar la elevación gradual de la base máxima de cotización, acompasada de una adaptación a la misma de la pensión máxima, antes de finalizar este año, aunque su implementación abarcaría las próximas tres décadas. «La adaptación del sistema requiere de una adecuación gradual de las bases de cotización máxima que deberá ser concurrente con una modificación de la pensión máxima para no alterar la naturaleza contributiva del sistema . Que la evolución de las bases máximas se acomode a una senda muy gradual y conocida de antemano permite además adaptarse a los agentes económicos adecuadamente«, exponía el Gobierno en su documento. El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá , defendió hace unas semanas que la pensión máxima en España es «relativamente baja» en comparación con la de otros países, por lo que si ésta se eleva «de forma suave» al tiempo que se incrementa la base máxima, aumentarán los ingresos del sistema en las décadas de los 30 y los 40, que es donde el sistema sufrirá «un poco más de tensión» por la demografía. «Lo que hay que hacer es elevar progresivamente esa pensión máxima y al mismo tiempo, de forma análoga, aumentar la cotización en la base máxima. Si eso lo hacemos de forma gradual y suave, tiene la virtualidad, desde el punto de vista de la sostenibilidad del sistema de pensiones, de que aumentará la recaudación en términos de cotizaciones sociales», explicó el ministro.