Galán, cambiar todo para que todo permanezca

Ignacio Sánchez Galán ha hecho un movimiento al más puro estilo ‘lampedusiano’ : nombra un consejero delegado, pero mantiene toda la capacidad ejecutiva en su presidencia. Cambia todo, en apariencia, para que las cosas continúen como hasta ahora. ‘Gatopardismo’ puro y duro. El presidente de Iberdrola pretende cumplir así con una de las grandes exigencias de los fondos de inversión en materia de ‘gobernance’ (en español, normas de buen gobierno corporativo): nombrar un consejero delegado e ir trasladando competencias , algo muy poco visto en España, pero enormemente crítico en Estados Unidos. Y Galán presume de tener una compañía internacional y muy a la americana. Es lo que toca, pues, ya que las mejores recomendaciones de buen gobierno corporativo piden que se separe la figura del presidente del máximo ejecutivo, aquello de distinguir la figura anglosajona del ‘chairman’ -máximo responsable del consejo- del consejero delegado o CEO, primer ejecutivo. El elegido por Galán y los suyos, el hasta ahora director de Negocios del grupo, Armando Martínez . Así, la principal eléctrica española toma esta decisión para separar los cargos entre presidente y CEO previa propuesta de la comisión de nombramientos que deja a Martínez también con el apellido ‘ejecutivo’. Un cambio, por cierto, que tanto, y sobre todo, el todopoderoso BlackRock como el resto de fondos -en las tripas o no de la compañía- pedían a gritos desde hacía tiempo y que hoy verán con muy buenos ojos. Tres meses después de pedir el deseo, este se cumple. El nuevo CEO cubre así la vacante por el cese de Francisco Martínez Córcoles , que puso su puesto a disposición del consejo para facilitar los cambios en la gobernanza de la sociedad -quien cesó como consejero ejecutivo en noviembre de 2021 y que había permanecido en el consejo como ‘otro externo’-. En la actualidad, BlackRock es el segundo accionista de Iberdrola , con el 5,2% del capital, solo por detrás del fondo soberano de Qatar (Qatar Investment Authority, QIA) que ostenta el 8,6%, según los registros oficiales de la CNMV. Y es que los grandes fondos de inversión están peleones con el asunto de la concentración de poderes en algunos de los primeros espadas del Ibex 35, como es el caso de Iberdrola, donde Galán, recuerden, ha concentrado los cargos de presidente y CEO desde 2006. El caso es que el anuncio a la CNMV llega precisamente tras semanas de rumores sobre el nombramiento por fin de un CEO ejecutivo, más intensos desde que Manuel García Castellón, el magistrado del caso Villarejo, decidiera archivar la causa en julio para Ignacio S. Galán en la pieza del caso Tándem, por los encargos de espionaje de Iberdrola al comisario jubilado. Sobre el papel, decía, una primera lectura: cesión de poder dentro de la compañía por parte de su presidente. En una segunda lectura está por ver si se traduce en una delimitación de sus tareas y responsabilidades, más que nada para evitar de una vez por todas que las recomendaciones de los mercados e inversores del mundo sigan posicionándose en contra de la reelección de Galán como presidente ejecutivo precisamente por dicha acumulación de poder… Descafeinado o no, la propuesta está lanzada y hecha, con un Galán -con 72 años recién cumplidos el pasado mes de septiembre-, que abre la puerta a su sucesión en un año… o no…

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Author: Pablo Perez