Osmar Polo es el director general de T-Systems Iberia y desde este verano preside la Cámara de Comercio Alemana para España, donde están convencidos de que las empresas europeas deben reconstruir toda la cadena de valor de su industria fotovoltaica, desde la fabricación de polisilicio, su cristalización, la producción de células y módulos fotovoltaicos, así como toda la electrónica de potencia necesaria. La inversión en I+D+i que se está realizando permitirá volver a liderar un sector inicialmente descubierto por europeos. —¿En qué medida dependen los negocios de la energía? —Nuestro encuentro empresarial de este año entre directivos de España y Alemania está dedicado íntegramente al tema energético. Partiendo de la realidad de las fuentes actuales de energía primaria en el mix energético en Europa, analizaremos las consecuencias que las tensiones en el mercado energético suponen para la competitividad de nuestras empresas. También será objeto de discusión la aportación que supone siempre la innovación en la solución de nuestras crisis. Muchas de las grandes empresas alemanas afincadas en España operan en sectores de alto consumo energético como puede ser el sector químico y, por ello, ya antes de la crisis la disponibilidad de energía a precios competitivos era un factor clave y crítico para su funcionamiento. Pero a lo largo del año pasado y, especialmente, después de la invasión rusa de Ucrania, la preocupación en relación con los costes energéticos se ha extendido al resto de los sectores. —Llevan ustedes un año debatiendo sobre el futuro de la energía en Europa. ¿A qué conclusiones han llegado? —La seguridad del suministro energético junto con la reducción de la dependencia energética externa es cuestión fundamental para la economía europea. Además, esta mayor soberanía energética debe alcanzarse en armonía con el reto todavía más grande al que nos enfrentamos: el cambio climático. La cuestión no solo es producir mayor cantidad de energía por nuestra cuenta, sino a qué fuentes vamos a dar prioridad para minimizar el impacto y eso incluye la producción y también aspectos como la logística o la gestión de residuos. En este esfuerzo, es clave la energía limpia basada en renovables y la generación con bajas emisiones. —La Cámara Alemana busca la reactivación de la industria fotovoltaica europea. ¿Qué hace falta? —En el último trimestre de 2021, tras anunciar que nuestro eje temático para 2022 sería Energy 4 Europe, lanzamos la German Spanish Solar Initiative para apoyar la (re)construcción de una industria solar europea, incluyendo toda su cadena de valor particularmente en España y Alemania, países que han sido referentes de la industria fotovoltaica europea. Hemos recogido el guante lanzado por el European Solar Manufacturing Council (ESMC) como oportunidad única para contribuir como institución a la transición energética. En mayo, ya con las tensiones de suministro de gas surgidas por el conflicto en Ucrania, la Comisión Europea presentaba la iniciativa REPowerEU para independizar a Europa de los combustibles rusos. En el marco de la estrategia solar europea (‘EU solar energy strategy’) se establecían, entre otros objetivos, la creación de una industria solar europea resistente, iniciativa denominada ‘EU Solar Industry Alliance’ para evitar caer en nuevas dependencias internacionales. Esto reforzó nuestra posición en este asunto. Se espera que Alemania se sume a los diferentes países europeos que, como España, ya han señalado su interés para participar en una iniciativa IPCEI (Proyectos Importantes de Interés Común Europeo) en el ámbito de la energía fotovoltaica. Hay suficiente tejido industrial solar en Alemania y España para poder afirmar que muchas empresas en Alemania y España estarían listas para participar. «A pesar de la excepcion ibérica, los coste siguen disparados en España, también comparados con terceros países» —¿Con la excepción ibérica ha mejorado el coste energético? —La excepción ibérica ha servido para aliviar la subida en comparación con el resto de los grandes vecinos comunitarios. Pero los costes energéticos siguen disparados en España, también comparados con terceros países. En vista de que la Comisión Europea está estudiando la extensión a los demás países miembros de los topes del precio de gas —Alemania ya ha anunciado su decisión de ponerle un freno al precio de gas— no se puede hablar de una ventaja comparativa a largo plazo. —¿Hay que aceptar que el mix energético no puede prescindir las fuentes no renovables? —Un mix 100% renovable no es una completa utopía, pero el camino es muy largo y habrá que recorrerlo con mucha prudencia. Según estudios de IDEA, España podría cubrir entre el 90 y el 95% de sus necesidades con energías renovables en 2050. En la actualidad el 100% del hidrógeno que se utiliza en la industria española sigue procediendo de fuentes no renovables. En una primera etapa, el Gobierno planea en 2030 lograr que el 25% del consumo de hidrógeno industrial sea de origen renovable. Según estimaciones de la Asociación Española del Hidrógeno, en 2050 España puede llegar a estar entre los 15 primeros países del mundo en producción de hidrógeno verde y barato y uno de los exportadores principales para países como Alemania. —¿Qué lecciones extrae de la actual crisis para el futuro de Europa? —De ser un simple paraguas de rescate, la Unión Europea ha pasado a ejercer como una construcción más sólida basada en la responsabilidad compartida, el fortalecimiento de la sociedad frente a las tendencias radicales y el vínculo de las estructuras económicas nacionales e internacionales basadas en sus pilares fundamentales que son las empresas. Prueba de ello son los llamados Perte, los proyectos estratégicos para la recuperación y transformación económica del Fondo de Recuperación de la UE Next Generation, o los IPCEI impulsados por la UE, cuyo objetivo es llevar a cabo proyectos transnacionales a gran escala. Para el futuro, la primera respuesta a la gestión de crisis solo puede ser europea. Pero tampoco debemos subestimar la responsabilidad que le toca a cada país en el marco de una inteligente subsidiariedad. La fuerza la conformamos entre lo que podamos aportar todos. —Hasta las roturas de las cadenas de suministros por el Covid dominaba la eficiencia en costes. ¿Se busca ahora seguridad de suministro? —En nuestra función de representantes de la economía alemana cuyo éxito está estrechamente ligado con su alta orientación exterior y teniendo en cuenta que uno de cada cuatro puestos de trabajo en Alemania depende del comercio exterior –en el sector industrial es incluso uno de cada dos– también las cámaras alemanas en el extranjero siguen abogando por la apertura exterior como principio inamovible. Para nosotros, el afán de aliviar problemas como los que surgieron en las cadenas de suministro durante la pandemia no está en contradicción con la búsqueda, al tiempo, de una mayor diversificación de nuestros mercados de suministros y de desarrollar industrias estratégicas propias europeas como la de los semiconductores, de las baterías o una industria solar fotovoltaica. —¿Desarrollar programas industriales en más de un país es el camino a seguir? —El principio de unir fuerzas es fundamental en la política de desarrollo económico diseñada por la Comisión Europea. Ejemplos como Airbus son proyectos estrella con un historial probado con carácter transfronterizo. Los IPCEI recogen esta idea de proyectos transfronterizos de innovación e infraestructuras de vanguardia, que pretenden agrupar a los sectores público y privado. Volviendo al tema de la industria fotovoltaica y en analogía a los semiconductores, se pretende reconstruir toda la cadena de valor con empresas europeas, desde la fabricación de polisilicio, su cristalización, la producción de células y módulos fotovoltaicos, así como toda la electrónica de potencia necesarios. Gracias a la inversión en I+D+i podemos volver a liderar un sector inicialmente descubierto por europeos. «España podría cubrir entre el 90 y el 95 % de sus necesidades energéticas solo con renovables en 2050» —¿Cómo se puede generar energía verde a precios competitivos? —Los expertos están convencidos de que España tiene las mejores cartas para el desarrollo de energía verde. En el caso del hidrógeno, por ejemplo, no solamente por su situación geográfica privilegiada podría generar hidrógeno con la ayuda de energías renovables como la solar y eólica en grandes cantidades, sino también podrá desempeñar el papel de gatekeeper para otras regiones como el norte de África. Hoy en día se realiza en España una importante investigación en este campo.