Cuanto mayor sea la crisis de un país, mayor debe ser el empeño en dar luces en medio de la oscuridad, y esto requiere hablar con la verdad y llamar las cosa por su nombre. A veces por omisión se dejan correr matrices de opinión que afectan a la democracia y la política, y es lo que se conoce como la antipolítica. Esto sucedió en Venezuela, y lejos de contar con un liderazgo que saliera a defender los valores institucionales y democráticos del país, y por ende la política, para derrotar aquella conseja que se hizo popular señalando que ser político era sinónimo de ladrón; se hizo lo contrario, se generalizó de manera irresponsable, a partir de la conducta, si es verdad, de algunos “políticos” inescrupulosos, tratándose a todo el mundo por igual.