La renovación del mandato de la misión de expertos independientes de la ONU constituye una victoria para las víctimas de crímenes de lesa humanidad y una derrota para el usurpador y su estructura de poder. Se dispondrá de tiempo para documentar mejor los crímenes que, a su vez, servirá de insumo a las investigaciones que adelanta la Corte Penal Internacional. La tortura, una estructura para perseguir a la disidencia y las ejecuciones extra judiciales configuran un patrón de conducta con responsabilidad hasta la cadena de mando. No ha cambiado nada en materia de violación de derechos humanos.