Nuestro país está transido de tantos anhelos frustrados. Tenemos una economía dolarizada a medias, con inflados bolívares que nadie quiere y siempre tratando de perseguir a los dólares. La legitimidad del ecosistema criminal es por vía de los hechos y la fuerza, por eso no le importa pagar a los funcionarios del Estado un sueldo de dos puyas. Un Estado hecho añicos con inmensa burocracia, no le importa para nada porque al final su legitimación no es democrática. La Fuerza Armada humillantemente convertida en policía del dominador. Venezuela ocupa el último lugar en la educación en América Latina. 540 000 jóvenes abandonaron las aulas. Depredador del ambiente entrega el territorio a la narcoguerrilla, las tiranías actúan con absoluta impunidad, como es también el caso del crápula Ortega.