La Comunidad Política Europea (EPC) que propuso esta primavera el presidente francés Emmanuel Macron, celebra hoy su primera reunión en Praga, donde también se celebra una cumbre europea informal. A la reunión han sido invitados 17 países que no son miembros de la UE, entre ellos el Reino Unido, que asiste por primera vez a un acontecimiento de este tipo desde que decidió dejarla, junto a otros que, como Ucrania , sueñan con ser algún día miembros, o Turquía que es un país candidato casi perpetuo. Los demás países invitados a esta primera reunión con la UE son Azerbaiyán, Albania, Armenia, Serbia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Kosovo, Macedonia del Norte, Noruega, Suiza, Islandia, Liechtenstein, Moldavia y Georgia. Cuando propuso esta idea después de una deslucida conferencia sobre el futuro de Europa, el presidente francés dijo que «teniendo en cuenta su altísimo nivel de integración, la UE no puede ser a corto plazo el único modo de estructurar el continente europeo», pero tampoco es posible abandonar a su suerte a todos los países de nuestro entorno geográfico que intentan estructurar su futuro en dirección a Europa y evitar que otras potencias como China o Rusia se conviertan en el elemento dominante en zonas como los Balcanes. Noticia Relacionada estandar No Berlín da por perdido el gasoducto Nord Stream para siempre Rosalía Sánchez Alemania asume un acto de sabotaje y las especulaciones van en dirección a Rusia. Mientras tanto, refuerza la seguridad de sus infraestructuras energéticas Según la información oficial, por ahora esta Comunidad es «una plataforma de coordinación política que no reemplaza ninguna organización, estructura o proceso existente y tampoco pretende crear otros nuevos en esta etapa«. Es decir, se trata de un foro que idealmente puede reunirse dos veces al año y en el que se discutan aspectos de coordinación genérica sobre asuntos de actualidad. Por ejemplo, en esta primera reunión se hablará de la guerra de Ucrania y de la crisis energética en el continente. La cuestión de si se trata de la antesala, o la sala de espera de la UE no parece la más exacta porque el proceso de ingreso es único para cada país y por otro lado, parece claro para todos que no puede haber una nueva ampliación de la Unión si no se cambian antes los Tratados para impedir que las instituciones se bloqueasen. Europa a dos velocidades El debate sobre la incorporación de nuevos países divide profundamente a los Veintisiete, mientras que la idea de esta Comunidad Política Europea se ha abierto paso en cosa de meses. Seguramente porque más bien se trata de una versión imaginativa del sempiterno concepto de la Europa a dos velocidades, una que camina hacia una integración cada vez más intensa y otra en la que orbitan aquellos países que solo se interesan por la cooperación genérica en áreas de interés mutuo. El hecho de que Liz Truss haya aceptado volver a una reunión europea bajo esta fórmula es bastante ilustrativo porque podría considerarse también como una Europa a medida para el Reino Unido. Para otros países como Turquía, que tiene ambiciones hegemónicas en la zona del Mediterráneo Oriental y el Cáucaso, esta también es una plataforma que le puede permitir expandir su influencia, de hecho se propone aprovechar la ocasión para reunirse con el presidente armenio, país con el que mantiene cerrada la frontera, de la mano de su principal aliado en la zona, Azerbaiyán.