La paz… (final)

Los presidentes centroamericanos dieron un sólido impulso a los Acuerdos de Esquipulas I (25/5/1986) y II (7/8/1987), propiciando el espacio para la primera reunión con la URNG (Madrid, España, 7/10/1987), planteándoles: “Amnistía para los insurrectos, previa deposición de las armas e incorporación a la actividad legal y política”. En tanto, URNG formuló: “El desmantelamiento de las estructuras de control poblacional, Patrullas de Autodefensa Civil y Polos de Desarrollo”.

Desafortunadamente el presidente de Costa Rica Óscar Arias se apropió de los Acuerdos de Esquipulas, logrando el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz (17/12/1987), con el apoyo de la Cancillería de ese país, que le acreditó el plan de paz promovido por el presidente Cerezo, que no se hubiese logrado sin el apoyo de los presidentes centroamericanos. 

El reconocimiento del Comité Noruego del Nobel de la Paz a Arias sorprendió a la comunidad diplomática centroamericana y latinoamericana, tanto o más de lo que asombró al mundo el otorgamiento del Nobel de la Paz al presidente Obama (2009), quien no fue precisamente un defensor de la paz ni un humanista, como lo demuestra el mantenimiento en guerra de EE. UU durante los dos periodos de su gobierno. Al respecto la BBC, News Mundo publicó una nota ironizando el premio: “Barack Obama, el premio Nobel de la Paz que se convirtió en el primer presidente de EE. UU. en pasar sus dos periodos completos sin un solo día sin guerra” (2017).

La nueva visión del presidente Cerezo acerca de la paz obligó a redefinir la política de defensa del Estado, que incluyó una estrategia concreta para las negociaciones de paz; una amnistía con el fin de disminuir la pérdida de vidas humanas y, al mismo tiempo, estimular la deserción de combatientes permanentes, fuerzas irregulares locales (FIL), bases de apoyo de la guerrilla y el relanzamiento del programa de retorno de refugiados aposentados en México.

El ejército mantuvo el apoyo a la agenda de paz con la visión del presidente Cerezo, lo que provocó más de una expresión de inconformidad por algunos miembros del ejército, que veían el proceso de paz como una rendición inaceptable ante un débil oponente, cuyo único soporte era la denuncia internacional y el apoyo de ciertas organizaciones internacionales, que provocaron manifestaciones de desobediencia denominadas “intentos de golpe de Estado” (11/5/1988 y 8/5/1989), superados mediante sanciones a los indisciplinados.


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Author: Maria Suarez