Los representantes de la pequeña y mediana empresa han puesto cifras al problema de la productividad que arrastra el tejido empresarial española desde hace décadas. Solo en los últimos cuatro años la productividad se ha desplomado un 7,5%, desde la llegada del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , a La Moncloa. El hito no es menor. Uno de los principales componentes que todos los expertos apuntan como causante de esta caída es el aumento exacerbado de los costes que acumulan las empresas en los últimos años, y que afectan más a las pequeñas y medianas compañías, las que tienen hasta 250 trabajadores en sus plantillas. «Entre las causas que explican, en parte, la reducida productividad del tejido empresarial se encuentra el reducido tamaño empresarial, las crecientes cargas burocráticas y el endurecimiento del entorno normativo. A esto se suma el sobrevenido incremento de costes que están registrando las empresas en estos últimos meses, que también está lastrando la productividad de las compañías», señala el informe sobre ‘El problema de la productividad en la empresa española’ presentado ayer por Cepyme. Aumento de costes Así, tras el dato de caída de productividad se esconde toda una ensalada de aumento de costes que han tenido que ir cargando sobre sus balances las pymes españolas. La presión fiscal en España está un 12,8% por encima de la europea. A esto hay que sumar que, desde 2018, las cotizaciones sociales han sufrido un fuerte incremento: las bases mínimas se han incrementado más de un 40% y las máximas han crecido un 18,5%. Durante la inauguración de la jornada, el presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva , señaló que «hasta ahora, lo que estamos viendo es que las ganancias de productividad se la quiere apropiar el Gobierno, lo que se observa en el incremento de la presión impositiva», recordando el incremento de recaudación que ha registrado el Estado. Elevar los costes a las pymes, la presión fiscal y la burocracia supone un recorte de los márgenes empresariales y una pérdida de la rentabilidad, que ha caído una cuarta parte desde 2019, situándose en el 2,8%. Ante esta situación, el Cuerva aseguró que, además, «se está censurando públicamente la generación de beneficios y se está centrando el debate solo en su reparto». La empresa española está sufriendo en los últimos meses un fuerte incremento de costes que le resta capacidad para invertir y mejorar su productividad y que está poniendo en riesgo su viabilidad. Los costes totales en las pymes han aumentado un 24,4% en el segundo trimestre de 2022 como consecuencia de unos costes laborales disparados, que han subido un 5,2%; el salario medio ordinario de las pymes ha aumentado un 6,6% tras las últimas subidas del SMI ; los costes de los insumos y suministros se han disparado 51,6% y el coste de la energía se ha duplicado (113,7%). A este pliego se suma el alza de cotizaciones que entrará en vigor a partir de 2023 con la subida de bases máximas que detraerá casi 3.000 millones de euros de las empresas en pagos de cotizaciones sociales, incluyéndose la aplicación del 0,6% para reflotar la ‘hucha’ de las pensiones, que abonará aún más la merma de productividad en un contexto de desaceleración de la economía que podría escalar los problemas para el tejido productivo. Trabas al crecimiento El director general de Economía y Estadística, Ángel Gavilán , también participó en la jornada de Cepyme, donde expuso que la productividad en sí no es un problema de la empresa española, sino «un síntoma de muchos problemas». «Es el reflejo de muchas deficiencias que la economía ha venido arrastrando en las últimas décadas y todas interactúan entre sí», señala. También advirtió de que la menor productividad de España frente a otros países se observa en todas las ramas de actividad y, por tanto, no se trata de una cuestión de especialización sectorial. Según Gavilán, parte de los problemas que lastran la productividad en España se deben al tamaño de la empresa y la capacidad de las empresas para asignar o reasignar recursos. En este sentido, ha recordado que las empresas españolas son de las más pequeñas de Europa y solo las griegas tienen un tamaño más reducido. «Son las empresas pequeñas las que muestran un peor comportamiento de la productividad«, ha recalcado, y ha instado a las compañías a asignar recursos eficientemente. Además, ha señalado que el mercado laboral y el sistema educativo también influyen en la productividad de las compañías. Respecto a la reforma laboral aprobada a finales de 2021, Gavilán ha explicado que »es pronto para valorar« sus efectos, y ha precisado que sus consecuencias no deben medirse solo en términos de tasa de temporalidad sino que también se deben evaluar el crecimiento empresarial y el tipo de empleo que se está creando. Tras la intervención de Gavilán, el responsable de Análisis Económico de BBVA Research, Rafael Doménech , el director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE), Gregorio Izquierdo, y el economista y profesor de la Universidad de Alcalá, José Carlos Díez, analizaron el problema de la productividad en la empresa española. Doménech apuntaba que la economía española necesita mejorar su productividad para «tener un Estado del Bienestar y un nivel de progreso como el de las economías europeas que lideran». Noticia Relacionada presupuestos generales estandar Si Las cotizaciones de 1,4 millones de trabajadores suben 2.000 euros al año a partir de 2023 Gonzalo D. Velarde La base máxima se situará en los 53.944,6 euros al año a partir del próximo ejercicio Por su parte, el director general del IEE ha insistido en que la productividad es una cuestión «especialmente crítica», ya que el desarrollo está ligado a ella. «La productividad es la solución a este dilema entre salarios y competitividad. ¿Por qué la productividad está fuera del debate? Por la dificultad de medición», señala Gregorio Izquierdo . El economista José Carlos Díez recomienda por su parte dejar de comparar la productividad española con la de la Unión Europea, porque es la zona del mundo «que menos crece», y apuesta por mirar la trayectoria de países asiáticos.