En medio de la tormenta, que asedia al campo español (sobrecostes, sequía,..), las exportaciones se han convertido en un refugio en medio de tanta incertidumbre. Esta es una de las principales conclusiones de la nueva edición del ‘Informe Sectorial Agroalimentario’, elaborado por Caixabank Research y al que ABC ha tenido acceso. «En crisis como está se pone en relieve la gran competitividad del sector », apuntala la coordinadora del estudio Judit Montoriol quien constata que los productos agroalimentarios siguen manteniendo una elevada competitividad. Además, añade, «el shock actual es global y está afectando de forma muy generalizada». En concreto, según el informe, de enero a junio las exportaciones agroalimentarias crecieron el 14,1% hasta los 61.223 millones de euros (acumulado de 12 meses) mientras que las importaciones lo hicieron el 30,2% en el mismo periodo. En este sentido, la balanza comercio siguió en superávit (1,2% del PIB frente al 1,5% del PIB de 2021). Un empujón que se debió a las grasas y aceites (el de oliva, especialmente), así como a las legumbres, las hortalizas, el pescado fresco y la carne de bovino, entre otros. El informe también apunta a una moderación de los precios el año próximo: «De cara a 2023 todos los modelos predicen una bajada importante del IPC de Alimentación en ausencia de shocks», matiza Montoriol. Esta experta ha explicado que, en la actividad agroalimentaria, se tardan 12 meses en trasladar los sobrecostes a los precios que pagan los consumidores. «El IPC de los cinco grandes grupos de alimentos permite observar que no se ha trasladado todo el sobrecoste de los insumos», ha explicado. Sin embargo, las bajadas registradas durante los meses de julio y agosto abrirían la puerta a una moderación de los precios el año próximo. Según recuerda el informe, en el mercado de futuros, el trigo se situará alrededor de los 850 dólares por fanega en 2023. Un valor inferior a los picos registrados este año (1.400 dólares), pero mayor que en diciembre de 2021 (790 dólares). Un caso similar sucedería con el maíz. Cítricos, ¿liderazgo amenazado? El documento dedica un importante espacio a la producción de cítricos, del que España es el primer exportador mundial (3,7 millones de toneladas y 3.578 millones de euros en volumen), el sexto productor mundial (7 millones de toneladas en la campaña 2020-2021) y el segundo en producción ecológica (417.211 toneladas y 19.844 hectáreas en 2020). Montoriol ha advertido que debe «ganar tamaño» para lograr más competitividad ante el fuerte empuje de otros países como Sudáfrica (primer proveedor extracomunitario de cítricos), Egipto, Turquía y Marruecos. En concreto, las exportaciones de cítricos en términos de volumen, han caído un 11,4% entre 2015 y 2021 aunque en valor hemos vendido un 8,2% en el citado periodo. Todo ello, junto a un fuerte incremento del precio medio (22,1%). El año pasado, tras el repunte extraordinario de 2020 por la pandemia, se han reducido un 3,9% como consecuencia de la caída del precio medio de exportación (-1,2%) como el de las ventas en volumen (-2,8%). «El sector debe reaccionar ante una mayor competencia internacional y lo puede hacer aumentado el tamaño medio de las explotaciones, por ejemplo», ha comentado la experta de CaixaBank Research. En concreto, hay 54.418 explotaciones, concentradas en Valencia (52% de la superficie), Andalucía y Murcia. El estudio también advierte contra la elevada concentración geográfica de nuestras exportaciones a pesar de que exportamos a casi 90 países, aunque más del 86% del volumen vendido lo acaparó la Unión Europea especialmente Alemania (29,5%) y Francia (21,5%). De todas formas, España sigue siendo el primer suministrador de sus socios comunitarios que en el informe creen que emite señales de «agotamiento» aunque no es el caso de países como Portugal y Finlandia. Destaca también el tirón de Canadá que ha aumentado las compras de cítricos españoles en un 14,4% entre 2015 y 2021.