La secretaria de Estado de Transportes, Isabel Pardo de Vera, ha abierto la puerta la pasada semana a que los abonos de Renfe para Cercanías, Rodalies y Media Distancia se paguen en función de la renta a partir de 2024. Así lo explicó la número dos del Ministerio de Transportes en una entrevista concedida a TV3 en la que aseguró que el «objetivo ideal» sería que estos abonos discriminaran a los usuarios en función de sus ingresos. Esta medida, en todo caso, no entraría en vigor hasta 2024. No es la primera vez que Pardo de Vera ha planteado una restricción de los abonos de Renfe. Durante su comparecencia en el Congreso para explicar los presupuestos de su departamento, la secretaria de Estado ya mencionó que le hubiera gustado disponer de «más tiempo» a la hora de implantar la medida para analizar aspectos como si los abonos deben ser progresivos en función del usuario. Más allá de estos posibles cambios, el Gobierno ya ha anunciado que sus planes pasan por extender de forma indefinida esta medida. Para 2023, el Ejecutivo ya ha reservado una partida cercana a los 700 millones de euros para sufragar los abonos. MÁS INFORMACIÓN Calviño abre la puerta a ajustar la ayuda de 20 céntimos a la gasolina con los precios en máximos históricos La Autoridad Fiscal, sin embargo, ha cuestionado en un informe reciente la implantación de los abonos, al considerar que, al igual que ocurre con la bonificación de los carburantes, favorecen en mayor medida a las rentas altas que a las bajas. Sobre todo, las ayudas a los Cercanías, que se localizan en ciudades con una elevada renta media.