¡Eso estaba cantado! Las trochas seguirían funcionando como parte de la maquinaria de corruptelas que afectan a ciudadanos, tanto de origen colombiano como venezolano. De nada sirvió esa puesta en escena por parte del nuevo presidente Gustavo Petro, anunciando entre el ruido de bombos y platillos, “la reapertura de las relaciones comerciales entre ambos países
vecinos”.