Portugal se desmarca de España . Mientras Pedro Sánchez presenta unos Presupuestos para 2023 marcados por la explosión del gasto público y los nuevos impuestos, el país vecino aprueba unas cuentas trufadas de guiños fiscales para trabajadores y que contiene la deuda pública. Un ambicioso programa que estará apuntalado por un pacto de rentas refrendado tanto por sindicatos como por empresarios. El acuerdo firmado en Portugal, alcanzado durante el fin de semana pasado y que busca evitar los llamados efectos de segunda ronda de la inflación, está marcado por una subida salarial del 5,1% anual hasta 2026 para los trabajadores del sector privado. Una cifra que es inferior a la inflación (que en septiembre alcanzó el 9,3%) pero que ofrece estabilidad temporal. Además, el Gobierno socialista de Antonio Costa -que gobierna con mayoría absoluta- deflactará el IRPF al mismo nivel, un 5,1% , para evitar que los trabajadores paguen más impuestos tras lograr incrementos salariales. Una medida que se ha incluido en los Presupuestos del año que viene y que en España ha sido reclamada en varias ocasiones por el Partido Popular. Desde el Ejecutivo nacional, sin embargo, han rechazado la iniciativa en varias ocasiones. Noticia Relacionada Lo que opinan los expertos estandar Si Suspenso a los Presupuestos de 2023: un lastre para la recuperación y una bomba para el déficit público Bruno Pérez Los expertos critican que las medidas impositivas lastran la actividad y la reinversión de los beneficios Para los empresarios, el pacto de rentas portugués contempla beneficios fiscales e incentivos al subir los sueldos según lo acordado. Una situación opuesta a la vivida en España, donde tal y como ha publicado ABC los empresarios han roto toda relación con Sánchez tras la ofensiva fiscal del Gobierno, que en los últimos meses ha aprobado nuevas figuras para la banca, las energéticas y las grandes fortunas, además de subir las cotizaciones sociales para hacer frente a la subida de las pensiones. Precisamente las pensiones son otro aspecto en el que España y Portugal chocan frontalmente. El incremento del 8,5% previsto para el año que viene en nuestro país contrasta con las cifras que recogen las cuentas del país vecino. Lisboa contempla una subida de las pensiones de entre el 3,53% y el 4,43%, que variará en función de la cuantía de la prestación. Es decir, las más bajas recibirán una subida mayor que las más altas. Todo lo contrario que en España, donde el incremento del 8,5% se aplicará por igual. Las cifras no están, sin embargo, cerradas. «Si la inflación en noviembre fuese superior a lo previsto, habrá naturalmente una corrección», garantizó el ministro luso de Finanzas, Fernando Medina, durante la rueda de prensa de presentación de las cuentas del próximo ejercicio, presentadas esta misma semana. Para los sueldos públicos el Gobierno portugués ha elegido una fórmula similar, de porcentajes de subidas que varían en función del salario y que pueden llegar hasta el 8% en el caso de los salarios más bajos. El aumento mínimo para los sueldos de hasta 2.600 euros será de 52 euros al mes y se mejorará el subsidio de alimentación que disfrutan estos trabajadores. En España, las subidas de los empleados públicos no estarán discriminadas en función del sueldo. Se ha estipulado una extra del 1,5% para 2022 con carácter retroactivo (además del 2% ya aplicado), hasta un 3,5% para 2023 en función del avance del IPC y el PIB y hasta un 2,5% para 2024. Un acuerdo que ha sido rechazado por el sindicato mayoritario, CSIF .