El trabajo sexual es un fenómeno antiguo, incluso hay referencias de la prostitución en las santas escrituras, sin embargo, no deja de merecer atención del Estado para que tal indigna circunstancia se reduzca y se le ponga fin. Sin duda hay muchas personas que se dedican a la prostitución, hombres y mujeres ofrecen sus servicios sexuales por una confluencia de factores, en principio, por la pobreza y la ausencia de alternativas laborales que les permitan otras formas de subsistencia, pero también intervienen contextos de exclusión social, discriminación sistemática, deserción escolar, violencia y explotación intrafamiliar, persistencia de mafias de proxenetas y, obviamente, la existencia de un amplio mercado de clientes demandantes de dichos servicios. No solo podemos ver el fenómeno en la calle, ahora, gracias a la tecnología, también hay trabajadores sexuales que venden contenido pornográfico en las redes.