Reconocimiento a un defensor de la Alegría

“Defender la alegría como una trinchera, como un principio”, ha sido siempre su bandera y su forma de vivir. Por su espíritu y vocación de servicio, cuando hizo su EPS (Ejercicio Profesional Supervisado) en Jacaltenango, los pobladores le decían “el padrecito”, creyendo que era un misionero más.

La semana pasada, el Colegio de Profesionales entregó 28 reconocimientos a personas verdaderamente extraordinarias. Entre ellos, se encuentra el Dr. Roberto Gereda por su labor de ser promotor y desarrollador del EPS, Ejercicio Profesional Supervisado de la Universidad de San Carlos.

Durante cinco décadas, el EPS ha sido una actividad teórico-práctica de gestión profesional mediante la cual los estudiantes abordan problemas concretos (en este caso salud oral) en el medio real en que estos ocurren, lo que constituye una “simbiosis” estudiante-población en donde ambos entran en una íntima relación con el fin de derivar en ventajas y enriquecimiento mutuo.

El Dr. Gereda, junto a “los 12 apóstoles”, fueron parte de la primera promoción en hacer EPS en 1969. El Programa tuvo tal éxito que se extendió a toda la universidad y luego también internacionalmente.
Este reconocimiento se entrega al Dr. Gereda “por su gran servicio humano” de Guatemala al haber desarrollado y promovido el Ejericio Profesional Supervisado.

Este justo reconocimiento, a quien ha ejercido toda su vida su trabajo de formar promotores de salud en el área rural con alta dedicación, amor y entrega. Debe ser la fortaleza de su espíritu la que le permite conservar su corazón intacto y puro como el de un niño que se emociona al acariciar a un perro.

Debe ser su inmensa perseverancia la que hace que cada día se despierte de madrugada para ir a atender a sus pacientes y a seguir motivando a promotores de salud en las áreas rurales, con la alegría de quien ama su trabajo, su vida, su familia y todo a su alrededor.

Debe ser la humildad en su personalidad la que hace que, como El rey Midas, todo lo que toca lo convierte en oro, es decir, en amor y respeto hacia cada ser humano.

Quizás es su buen humor cotidiano el que le hace gozar de salud y energía para alcanzar todo cuanto se propone.

Para mí, una de las herencias más grandes que nos ha dado este gran hombre y promotor de salud es la de mantener limpio el corazón.

Este reconocimiento que se le otorga a este corazón de niño que con gran fortaleza no ha permitido que la maldad del mundo le altere ni un ápice la pureza e integridad de su espíritu es un aplauso a esa trayectoria intachable, extraordinaria y fuera de serie. Un ser que sabe que el mundo es desarmonía y que por eso mantenernos en armonía es cumplir nuestra misión de ser felices en el mundo.

Gracias a quien le ha enseñado a tantos el arte de cuidar a otros y quien ha practicado que dar paz y alegría es la mejor manera de querer.

Gran homenaje a quien toda su vida ha hecho favores sin importar a quién, a quien vive en agradecimiento, viviendo cada día con ilusión, sabiendo que la vida es un regalo, un préstamo y un milagro.

Gracias papá, Eto, por tu corazón inquebrantable que ha sabido sembrar paz, educación y alegría. Tu existencia es un verdadero regalo para el mundo.

En la sección de Opinión se publican columnas como contribución al debate público, las cuales son responsabilidad exclusiva de su autor y no representan la visión de elPeriódico de Guatemala o la de su línea editorial.

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Author: Maria Suarez