Hace unos días, donde Alsina abrieron un interesante debate al rebufo del dato de inflación. Tras los habituales comentarios intrascendentes sobre si lo importante es la tendencia o la magnitud de la caída -por lo visto son menos importantes las revisiones a la baja de una décima que si hubiera sido de la misma magnitud en sentido contrario-, alguien no recuerdo bien quien lanzó la pregunta al aire de cómo podría verse afectada la intención de voto si en un año la economía mejorase notablemente . Una rápida bajada de los precios podría reducir notablemente la sensación de descalabro económico que ahora mismo impera. ¿Sería eso suficiente para dar la vuelta a las encuestas que ahora apuntan a una victoria del bloque de la derecha? La respuesta intuitiva es que el estado de la economía -es la economía estúpido!- suele ser determinante a la hora de revalidar mandato. Los vuelcos en las urnas, salvo contadas ocasiones, han venido siempre de la mano de que la percepción económica se torciera. Y eso entre otras cosas parece ser lo que ha decantado la balanza últimamente hacia la derecha del espectro político. No soy quién para tirarme a la piscina en estos asuntos pero como simple observador de la cosa política creo que aunque las sensaciones a finales del año que viene no serán tan malas -y eso creo que es bastante posible- , esta vez no va a ser suficiente para que el gobierno en general y el partido socialista en particular se vaya de rositas visto lo visto. La economía dese luego que importa y probablemente sea lo que más importa en condiciones normales. Pero esta legislatura ha sido de todo menos normal. Y a lo anterior hay que sumar la antipatía que suscita el presidente del Gobierno que además en frente va a tener a un candidato con fuste y que se mueve en el centro con soltura. Así las cosas, resulta imposible -y espero no estar confundiendo realidad con deseos- que por mucho que la más que probable mejora de la sensación económica consiga detener el cambio de ciclo político que ya ha empezado. La autonómicas y municipal es de mayo van a ser un buen termometro y servirá sin duda para disipar dudas. El cambio político rendudará en beneficio de la economía . Servirá para que una gran parte de la población se reconcilie con el mundo y recuperé la confianza perdida en los últimos años. Servirá para que los ‘animal spirits’ de Keynes, que un tiempo a esta parte estaban alicortados, vuelvan a volar con brío. Algo así como lo que está pasando ahora en Andalucía pero de esto ya tendremos tiempo de hablar.