Los convenios firmados hasta junio de este año incluían un incremento salarial del 2,5%. Nada que ver con el 8,5% que subirán las pensiones , el Ingreso Mínimo Vital, o cualquier prestación pública el próximo año. Esta cifra también está por debajo de la subida salarial de los funcionarios ya para este 2002, y que ascenderá al 3,5%, tras la paguilla del 1,5 recién aprobada por el Ejecutivo. Y en el horizonte de tres años, el alza salarial para los empleados públicos llega al 9,5% . Estas divergencias están abriendo cada vez más la brecha entre los salarios privados y los públicos, e incluso entre los salarios de los jóvenes y las pensiones de sus padres e incluso de sus abuelos. Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), los empleados del sector público cobran de media un 58% más que los del sector privado , y además la divergencia se ha agrandado en casi quince puntos desde 2012. Si entonces, la media salarial en el sector público estaba en 2.430 euros, a finales de 2020 -último año del que hay datos disponibles- se situaba en 2.884 euros , o lo que es lo mismo, en esos ocho años los salarios públicos subieron un 18%. Pero miremos al sector privado. En ese mismo periodo, apenas han crecido un 7,6%, al pasar de los 1.690 euros a los 1819. Más abrupta, incluso, es la diferencia entre lo que han subido las pensiones en los últimos años, y lo que lo han hecho los salarios. Desde 2006 hasta 2020, teniendo en cuenta, por tanto, los ajustes de la crisis financiera y la práctica congelación de los años posteriores, la pensión media ha subido un 60% , al pasar de los 722 euros a los 1.189. El sueldo medio -incluyendo públicos y privados- ha crecido en el mismo periodo un 29%, menos de la mitad. Es cierto que en el avance de las pensiones medias está no solo las subidas decretadas por los Presupuestos, sino que también influye el hecho de que los nuevos pensionistas que se suman al sistema tienen prestaciones más altas que los que fallecen. Prácticamente todos los políticos defienden la subida de las pensiones con el IPC porque así se decidió en el Pacto de Toledo, y porque, no nos engañemos, estamos en vísperas electorales y nadie se atreve a disgustar a un caladero de más de nueve millones de votantes . Solo la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, se ha atrevido a levantar la voz. «Para cualquier partido es más fácil anunciar subidas, pero hay que ser valientes y hay que decir la verdad: la pensión ha subido de media un 40%, el salario de los jóvenes un 6%», ha explicado. «No podemos tener un país próspero si uno de cada dos euros va para pensiones y deuda», recalcó. Y no puedo estar más de acuerdo. Las pensiones deberían subir en línea con los salarios públicos y privados, no pueden hacerlo como si las crisis no fueran con ellos. De hecho no nos engañemos, a los pensionistas les afecta mucho la subida de los precios de los alimentos, pero la gran mayoría de ellos no se verán afectados por el alza de las hipotecas, porque ya las tienen pagadas; no tienen que llenar el depósito del coche para ir a trabajar cada mañana; ni tienen que alimentar, vestir y pagar los colegios de los niños… Nuestros mayores gastan bastante menos que nuestros jóvenes y ahorran bastante más , y a quienes estamos dejando desprotegidos es a estos últimos. Las pensiones no deberían revalorizarse con el IPC y los jóvenes no deberían ser los paganos de las crisis que vamos encadenando una tras otra. Y para ello las empresas deberían comprometerse a pagar mejor al joven talento, como sociedad no podemos permitirnos esta brecha intergeneracional que cada vez se agranda más.