Richard Casanova: Un autogol para Estados Unidos

El mundo democrático se vio sorprendido con el anuncio de un supuesto “intercambio de prisioneros” entre Estados Unidos y Venezuela, como resultado de una negociación bilateral y excluyente entre ambos gobiernos. Fue una operación legal y nadie duda de su legitimidad, pero es un acto muy cuestionable. Como todos los países del planeta, EEUU actuó a partir de sus intereses. En la diplomacia “no hay amigos ni enemigos, solo intereses”: una trillada frase que pudiéramos extender a la política, tal como Clausewitz hacia la analogía entre ésta y la guerra. Así, siendo infinitas las similitudes entre la política, la guerra y la diplomacia, son sus límites los que marca la diferencia y es la ética -como valor esencial de la política- el referente para definir tales fronteras y establecer “lo bueno y lo malo”, lo que puede o no hacerse. En Venezuela desafortunadamente nos hemos acostumbrado a la falta de referentes morales en el ejercicio del poder, pero el mundo civilizado aspira que la fortaleza institucional de la democracia norteamericana continúe siendo un faro en medio de las tinieblas del autoritarismo.

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Author: Pablo Perez