Con un discurso sobre su programa en la Cámara de diputados, arranca hoy realmente el Gobierno Meloni, porque, tras su juramento del pasado sábado, ahora se podrá analizar, a partir de ese programa, el futuro y perspectivas de la coalición de las tres derechas (Hermanos de Italia, Liga y Forza Italia). Meloni no tendrá ningún problema para obtener la confianza del Parlamento, porque en ambas Cámaras tiene mayoría absoluta. El decisivo estreno como primera ministra en el Congreso (mañana lo hará en el Senado) se ve en buena parte ensombrecido con el desafío que han comenzado a hacerle sus aliados, tanto Matteo Salvini como Silvio Berlusconi. Se esperaba que ambos no le harían fácil la vida a Meloni en el Gobierno, pero han comenzado, antes incluso de lo previsto, a ponerle piedras en el camino. Salvini, que pretendía haber sido ministro del Interior, cargo que desempeñó en el primer Gobierno de Giuseppe Conte, pretende ser una especie de ministro del Interior de la sombra, marcando la agenda a la jefa del Gobierno, o al menos lo intenta, comenzando con su tema preferido: la invasión de inmigrantes, aunque este problema no está hoy entre las principales preocupaciones de los italianos, cuyas prioridades son el alto coste de la energía, la inflación, trabajo y guerra de Ucrania, como refleja Giorgia Meloni en su primer discurso al Parlamento. Noticia Relacionada estandar No Draghi entrega el cetro republicano a Meloni: el nuevo Gobierno italiano toma posesión Ángel Gómez Fuentes El ex primer ministro italiano, responsable de una gestión muy alabada, abandona el Palacio Chigi entre aplausos de los empleados Salvini, como ministro de Infraestructuras, tiene la responsabilidad sobre los puertos y la Guardia Costera, un área fundamental para controlar los inmigrantes que llegan a Italia en pateras desde África. El primer acto de Salvini como ministro fue mantener una entrevista con el comandante de la Guardia Costera , para mostrar que su batalla continuará siendo evitar «la invasión de inmigrantes». Salvini ha dicho: «Volveremos a hacer respetar los confines de Italia». El segundo acto significativo de Salvini fue reunirse con los cinco ministros de la Liga para comentar los asuntos que, aparte la inmigración, son fundamentales a su juicio en la agenda del Gobierno, entre ellos estos dos: Por un lado, la reforma del IRPF, imponiendo la llamada «flat tax», con un nivel único del 15%; por otro, la rebaja en la edad de jubilación, fijándola a los 61 años, para quienes hayan acumulado 41 años de cotización. Se trata de dos reformas estructurales, para las que, en estos momentos de crisis, las arcas públicas no tienen recursos. MÁS INFORMACIÓN noticia Si Berlusconi, un seductor en un país que ama el populismo noticia Si El Gobierno de Meloni jura en el Palacio del Quirinal: «Ahora toca trabajar» Por su parte, Silvio Berlusconi, que perdió su batalla en el nombramiento de los ministros, porque Giorgia Meloni no aceptó los nombres que él proponía, ahora desafía a la primera ministra sobre el nombramiento de subsecretarios. Pretende imponer en los ministerios importantes 11-12 subsecretarios, cuando por resultado electoral dentro de la coalición solo le corresponderían 7-8. El líder de Forza Italia acompaña su petición de una amenaza: « Sin nuestro partido, el Gobierno no se mantiene».