Shoji Morimoto, el físico japonés que se alquila para «no hacer nada»

Cobrar por no hacer nada, o casi nada, es el sueño de muchos. Un sueño que ha hecho realidad el japonés Shoji Morimoto, que desde hace cuatro años se «alquila» precisamente para eso. «Te prestaré a alguien que no hace nada (yo)», reza la biografía en Twitter –donde tiene más de 270.000 seguidores– de este hombre de 38 años, físico de profesión, con un posgrado en terremotos, casado y con un hijo. «La tarifa por solicitud es de 10.000 yenes (71 euros) y los gastos de transporte y comida y bebida (si corresponde)», añade, antes de subrayar que durante su servicio «no puedo hacer nada más que comer y beber, y responder preguntas muy simples». A primera vista puede parecer una broma o un ‘fake’, sobre todo si pensamos que Japón es el paradigma de la productividad –según algunas organizaciones el país registra al año más de 10.000 muertes por ‘karoshi’ (exceso de trabajo)–. Pero la realidad supera la ficción. En 2018, Shoji Morimoto, al que amonestaban en su trabajo anterior porque no hacía nada, decidió transformar esta ‘cualidad’ en su forma de vida. En cuatro años ha realizado 4.000 servicios –tiene un cliente que lo ha contratado hasta en 270 ocasiones –, que van desde acudir a despedir a una persona en el andén cuando se mudaba de ciudad, situarse en la línea de meta de una maratón para motivar a un cliente a terminarla, guardar el sitio en una fila, acompañar a alguien para realizar gestiones o simplemente compartir una comida sin apenas cruzar palabra… Entre sus labores no se encuentra la de mover muebles –una vez le alquilaron para trasladar una nevera y se negó– y, por supuesto, ningún contacto de índole sexual. Noticia Relacionada estandar No Corea del Norte dispara un misil de rango intermedio que atraviesa el norte de Japón Pablo M. Díez Este proyectil, el séptimo que el régimen de Kim Jong-un lanza desde la semana pasada, activa las alarmas antiaéreas y lleva el miedo al archipiélago nipón, pero cae en el Pacífico sin causar daños La iniciativa parece haber resultado muy positiva para ambas partes contractuales. «Hasta el momento, los clientes parecen experimentar un cambio mental positivo tras alquilarme. Me dicen que es liberador poder hablarle con alguien de asuntos que no son capaces de compartir con otras personas. Se sienten mejor al liberar cosas que por sí solas pesan sobre ellos», reconocía el joven japonés en declaraciones a la BBC. En cuanto a él, ha confesado que después de desarrollar varios trabajos en los que no encontró satisfacción, el actual le ha devuelto la autoestima. «Creo que no estaba hecho para un trabajo normal», ha admitido. «La gente tiende a pensar que mi ‘no hacer nada’ es valioso porque es útil (para otros)… Pero está bien realmente no hacer nada» Frente a aquellos que pueden cuestionar la falta de relevancia de la actividad de Shoji Morimoto, este la defiende ante el ‘feedback’ de sus clientes: «La gente tiende a pensar que mi ‘no hacer nada’ es valioso porque es útil (para otros)… Pero está bien realmente no hacer nada. La gente no tiene que ser útil de ninguna manera específica». El éxito de esta iniciativa también radica en el marco en el que se desarrolla, Japón, un país donde la soledad y el aislamiento –tanto entre mayores de 60 años como de jóvenes– supera por mucho el de otros países desarrollados. Un fenómeno que se ha agravado con la pandemia del Covid-19, provocando que haya aumentado el número de suicidios –más de 21.000 en 2020–, y que dará lugar a que en 2040 el 40% de los hogares japoneses sean unipersonales, según un estudio realizado por el Instituto de Investigaciones Mizuho. Cifras preocupantes que en 2021 llevaron al Gobierno japonés a nombrar a un ministro de la Soledad para gestionar el asunto, pero que auguran un gran futuro para el negocio de Shoji Morimoto.

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Author: Pablo Perez