La vida del pueblo ucraniano es un continuo tormento desde el pasado 24 de febrero, día en el que Putin comenzó la invasión de su país. Ocho meses y medio después, el conflicto parecía haberse calmado en ciertas zonas estratégicas, como Kiev y Leópolis, pero ayer el sonido de las sirenas antimisiles volvió a tronar con fuerza en las dos ciudades que acogen los partidos de la liga ucraniana y que sirven de base de operaciones de los clubes, como el Shakhtar Donestk , rival esta noche del Madrid en la Champions (21.00 horas, Movistar Liga Campeones). «Tenemos que ser fuertes y mostrarle al mundo que somos jóvenes, pero determinados. Es una situación cruel, no es sólo fútbol, hablamos de la vida. Queremos dormir tranquilos, pero hablamos de la vida. Necesitamos ayuda para terminar los bombardeos y esta guerra», reflexionaba Jovicevic , el entrenador, en la previa del partido más tenso para el Shakhtar, y no en lo deportivo, desde el inicio de la temporada. La plantilla no se despegó de sus teléfonos prácticamente durante toda la jornada a la espera de noticias de sus familiares y novedades en su país. La vida antes que el fútbol Porque ayer fue un día duro en Varsovia. En el Hotel Regent, los jugadores, miembros del cuerpo técnico y empleados del Shakhtar se levantaron sobresaltados con las alertas en sus dispositivos móviles. El desayuno parecía un funeral. Otra vez Kiev bombardeada . Tensión y miedo en la expedición del equipo ucraniano por saber si sus familiares estaban a salvo. Afortunadamente, lo estaban, pero el miedo no desapareció durante todo el día y, seguramente, no lo hará tampoco en las próximas jornadas a tenor de la contundente respuesta de Putin al bombardeo del puente de Crimea. «Ahora los ucranianos no piensan en fútbol, pero tenemos la responsabilidad de ser fuertes por nuestro país. Contra el Real Madrid jugaremos once ucranianos en el campo y 40 millones más que viven en el país», aseguró el técnico del Shakhtar. Jovicevic, como el resto de miembros del cuerpo técnico, no entró ayer en detalles con los jugadores. En una situación tan delicada, consideraron que lo mejor era mostrar su apoyo y cariño sin dramatizaciones. «Hay que ser muy prudentes en este contexto. Hablamos de la vida de sus familiares», detalla a ABC Curro Galán , entrenador de porteros del Shakhtar. «A veces no hace falta decirles nada, con una mirada o una palmada es suficiente. Estamos unidos en esta desgracia, pero tenemos que encontrar las fuerzas. Cuando empiece el partido nadie se va a acordar de lo que estamos viviendo y todos querrán vernos ganar», explica Jovicevic. «Este partido servirá para que el mundo vea un país fuerte. Tenemos que estar concentrados durante los noventa minutos para ayudar a los ucranianos a no pensar en la guerra. Tenemos que ser como nuestros soldados y darle emociones más positivas a nuestro pueblo», señala Trubin, el guardameta del Shakhtar, cuyo partido en el Bernabéu fue brillante. Hasta este lunes, Leópolis, que junto a Varsovia son las dos ciudades entre las que se mueve el Shakhtar , solo había sido atacada durante las primeras semanas de la guerra. Desde abril era una zona libre de batalla, pero ayer, al igual que Kiev, fue alcanzada por misiles rusos. Un motivo de preocupación en el Shakhtar porque allí también residen familiares de miembros de la plantilla. Es el caso de Andriy Khanas , asistente de Jovicevic y analista táctico, cuya familia tenía previsto viajar a la capital polaca para vivir en el estadio el partido ante el Madrid. Ya no lo harán. De hecho, está en el aire la disputa de la próxima jornada de la liga ucraniana. Ayer ya fue suspendido el Oleksandria-Metalist, que se iba a jugar en Kiev a las 14.00 horas, y este domingo, entre otros partidos, está previsto el clásico de Ucrania, entre Dinamo de Kiev y Shakhtar. Su disputa está ahora en el aire. Noticia Relacionada Fútbol estandar No Los desterrados del fútbol europeo Pablo Lodeiro Fernández Una decena de clubes, además del Shakhtar, no pueden jugar en sus estadios en los torneos continentales Mucho más tranquilo afronta el Real Madrid el partido de hoy. Evidentemente, no vive ajeno al drama del Shakhtar y así lo demostró Carlo Ancelotti, que quiso mandar un mensaje de ánimo al pueblo ucraniano y al equipo de Donetsk. «Hablé con Igor (Jovicevic) en la ida. Ellos trabajan con mucha dificultad y jugar con esta dificultad significa mucho para el Shakhtar, que quiere dar una imagen buena como equipo ucraniano que está sufriendo, igual que todo su país. También sufre nuestro jugador Lunin , a quien también le afecta todo este asunto. Nuestra solidaridad con todos ellos». El Madrid jugará esta noche con varias novedades en el once. Lucas, Nacho y Asensio apuntan a la titularidad. También podría entrar de inicio Hazard, como confesó Ancelotti: «Tal vez juegue». Con la clasificación para octavos casi en el bolsillo, que podría quedar cerrada hoy de manera definitiva e, incluso, como primeros de grupo, si sacan los tres puntos de Varsovia, Ancelotti también piensa en el clásico del próximo domingo. De ahí tanta rotación en un partido contra un Shakhtar otra vez herido por la guerra.