Una guerra que pone en riesgo al planeta

La ominosa anexión de territorios ucranianos por parte de Rusia cambia la naturaleza de la guerra para este país. Cualquier ataque ucraniano contra estos territorios, ha dicho el Kremlin, se considerará un ataque a la integridad territorial de Rusia y podría conllevar el uso de armas atómicas como represalia. Poco importa la legitimidad de los referendos que dieron paso a la anexión de estos territorios. El hecho es que Putin ha dejado claro que está dispuesto a utilizar armas nucleares en caso de ser atacado. Establecer si esta amenaza del autoritario personaje consiste en una pura fanfarronada o en una amenaza real es, hasta cierto punto, estéril a estas alturas del conflicto. Ucrania y sus aliados occidentales deben considerar esta amenaza como una posibilidad real e incluirla dentro de sus valoraciones. Según la Encuesta de Riesgos Globales Catastróficos de 2008, que estimó la probabilidad de guerras nucleares durante el siglo XXI bajo distintos escenarios, la probabilidad de una guerra que acabe con la raza humana era, en aquel entonces, menor a 1 por ciento; la de una guerra que mate 1 millardo de personas, 10 por ciento, y la de una guerra que provoque 1 millón de muertos, 30 por ciento. 

La invasión de Rusia a Ucrania modifica totalmente las predicciones hechas en aquel entonces y la anexión de los territorios ucranianos aún más. En 2015, el Proyecto para el Estudio del Siglo XXI, en su reporte sobre el conflicto entre las grandes potencias, consultando a expertos mundiales en materia de seguridad nacional, situaban en un 4.2 por ciento la probabilidad de un intercambio nuclear entre Rusia y la OTAN durante los siguientes 20 años. Organizaciones especializadas en el cálculo de probabilidades para cualquier tipo de eventos situaban ayer la probabilidad de un intercambio nuclear durante lo que resta del año entre un 8 por ciento y un 15 por ciento. Una guerra nuclear es hoy entre dos y cuatro veces más probable que hace siete años. Independientemente de lo que uno pueda pensar de este tipo de ejercicios de futurología, la guerra en Ucrania entra en una nueva fase crítica y esta vez conlleva riesgos no económicos de índole planetaria; nunca antes el uso de armas nucleares había representado una amenaza tan inminente como ahora. Aunque resulte más fácil decirlo que hacerlo, todas las guerras, y esta no será la excepción, acaban con algún tipo de tratado entre agredidos y agresores. Es momento de actuar sensatamente y terminar esta confrontación de una vez por todas; carece de sentido establecer quién tiene la razón cuando dicho proceso puede tener impensables consecuencias planetarias. 

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Author: Maria Suarez