Sin límites morales y la total ausencia de escrúpulos, el Führer de Rusia, Vladimir Putin, continúa asesinando a miles de civiles inocentes en Ucrania, provocando cada día más, en lugar de terror y miedo, un odio exacerbado contra Rusia, el cual se multiplica exponencialmente en todas los países del mundo, dejándolo prácticamente solo y arrinconado, apoyado simbólicamente por Corea del Norte, Siria, Bielorrusia y Nicaragua, únicos que votaron a su favor en la contundente resolución de las Naciones Unidas condenando dicha guerra injustificada y en la que China continental les zafara la alfombra con su abstención.
La caída “del que no debió nacer”, como ya lo llaman en muchos lugares de Rusia, tarde o temprano habrá de suceder. El daño ocasionado a la humanidad en prácticamente todos los aspectos se ve reflejado siempre en los más débiles, pues los últimos datos proporcionados evidencian que más de 4 millones de niños han sido hundidos en la pobreza debido a la guerra y a la inflación global provocada por la misma.
Incluso es vergonzoso y lamentable a estas alturas de los acontecimientos, como bien lo describe el periodista inglés Douglas Murray, ver “una derecha equivocada que cree que Putin es un ejemplo de valores cristianos”, denunciando en su ensayo “cómo gente con buenas intenciones se deja engañar por una retórica antioccidental hipócrita”.
Siendo peor y lamentable la sumisa actuación de Kirill, patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa, quien, con las manos sucias para agradarlo, declaró el día de los 70 años del asesino dirigente: “Dios te puso en el poder para que lleves a cabo una misión de importancia especial y de gran responsabilidad para con el país y el pueblo”.
Guerra desesperada que lo ha llevado a recurrir a sus esbirros más enfermos y sádicos de su corte de lacayos, como el general Sergei Surovikin, el Carnicero de Alepo, especialista en ensañarse contra la población civil, todo como respuesta al exitoso ataque al puente Kerch, del cual tanto presumía Putin y que significaba un símbolo de la anexión ilegal de Crimea al territorio ruso.
Misión heroica para la historia, pues no solo los ridiculizó en su propio territorio a nivel mundial, sino que los retrató en su mediocridad e ineficiencia militar.
Motivos más que válidos para mantenernos TODOS UNIDOS CONTRA RUSIA, y hoy más que nunca, no detenerse ni rendirse, ni escuchar propuestas absurdas como las de Elon Musk, a quien mandaron los ucranianos a comer ya saben qué, por lo que se molestó mucho y se arrepintió a tiempo en sus intenciones viscerales de retirar o cobrar al Pentágono por sus servicios satelitales por tan digna respuesta.
Debiendo todos acuerpar si fuera necesario a la OTAN, en el momento que invoque el famoso artículo cinco de dicho tratado, en donde al ser atacado un miembro de la misma se toma como algo contra todos.
Escenario que no hay que descartar ni minimizar, pues el sabotaje a los gasoductos, la destrucción de plantas de energía, de agua y de hospitales, junto a la toma de la planta nuclear de Ucrania, acercándose el terrible invierno europeo, es un claro acto de guerra y agresión que afecta y daña a toda Europa y las economías del mundo.
Las guerras modernas, al igual que las antiguas, recurren a muchas estratagemas y estrategias; hoy estamos viendo en vivo muchas de ellas.
Rusos, go home…
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