Día grande para Canadá, en lo tenístico al menos, que celebra por todo lo alto la primera Copa Davis de su historia. Lo hace con superioridad, con una final ante Australia en la que no hizo falta el dobles porque Denis Shapovalov y, sobre todo, Felix Auger-Aliassime estaban más que listos para llevar al país a lo más alto del tenis. Copa Davis Canadá 2 – Australia 0 Denis Shapovalov 6 6 Thanakis Kokkinakis 2 4 Final Felix Auger-Aliassime 6 6 Alex de Miñaur 3 4 «Hemos crecido juntos desde que tenemos 7 u 8 años en Canadá, soñando con estar en este escenario, ganando este tipo de partidos, levantando la Copa Davis», admitía el pupilo de Toni Nadal. Viven hoy lo que soñaron en aquellos tiempos en los que disfrutaban de esa riqueza cultural que representa su país. Aliassime, con raíces togolesas, y Shapovalov, de padres rusos (como Raonic fue emigrante de Montenegro o Bianca Andreescu tiene padres rumanos) ganaron la Copa Davis júnior en 2015 y siete años después, confirmaron la progresión, con la Ensaladera de verdad en sus manos. Superaron a Alemania (2-1), a Italia (2-1) y ayer doblegaron a Australia, que se queda, otra vez, viviendo aquella de 2003, la última en sus vitrinas después de tantos años de superioridad en este torneo (28 títulos). Pero en Canadá tomaba galones un Auger-Aliassime al que le va a pesar que termine la temporada 2022, después de todo lo que ha demostrado en los últimos meses. El jugador más en forma desde el US Open, con victorias sobre Carlos Alcaraz en la eliminatoria de clasificación de Copa Davis, y a Novak Djokovic en la Laver Cup; el que conquistó tres títulos consecutivos (Florencia, Amberes y Basilea, además de Rotterdam); 16 triunfos seguidos solo frenados por Holger Rune en las semifinales del Masters 1.000 de París-Bercy; el que venció a Rafa Nadal en la Copa de Maestros: el que impulsó a Canadá en esta semana para ganar su primera Ensaladera. Líder de lujo y referencia firme para otros grandes talentos como Denis Shapovalov, autor del primer punto en la final. Thanasi Kokkinakis , 26 años, 95 del mundo, poco pudo hacer ante la zurda del 18 del mundo, y 23 años, que cambia por fin su imagen en este torneo de maestros y ya no es el que, con 17 años, pegó un pelotazo accidental a un juez de silla y fue expulsado, con todo el país, en la eliminatoria ante Gran Bretaña en 2017. Ha crecido desde entonces, sobre todo en equipo, y con Aliassime como ejemplo tan cercano, ha encontrado la madurez de la que carecía, para llevar la responsabilidad de un país a las espaldas y sumar el primer punto por 6-4 y 6-2 en una hora y 31 minutos. Con ese escudero, Aliassime puso la guinda a una semana estupenda. Ganados los tres partidos individuales y uno de dobles, el que dio el punto definitivo para alcanzar esta final ante Italia; ayer ante Álex de Miñaur , 23 años y 24 del mundo, seriedad y serenidad para no ceder ni una sola vez el saque, y eso que el de origen español tuvo el público de cara (se crio en Alicante) y hasta ocho opciones de rotura. Nada que hacer contra este Aliassime que despide el curso por todo lo alto. No es baladí que el conjunto canadiense, decimosexto país en levantar la Ensaladera, acudiera a esta semana de las Finales gracias a una invitación tras perder en las eliminatorias contra Bélgica por 4-0 y por la baja de Rusia. La misma invitación que ayer se anunció recibirán Italia y España para 2023. No habrá, por tanto, eliminatorias en febrero y los de Sergi Bruguera, que no pudieron en el estreno contra Croacia, disputarán directamente los partidos de septiembre que clasifican para la final. pero eso será el curso que viene, en este, Canadá brilla en equipo.