Beatrice E. Rangel: El 2023 como escenario del retorno de la razón

Los valores en que se asienta la cultura occidental han sido sometidos a un ataque silencioso desde hace al menos cuatro décadas por las viudas del marxismo leninismo que vieron en la compartimentalización de la población la forma de nublar la visión de conjunto y horadar las instituciones democráticas. Así comenzaron sus lideres a dividirnos en mujeres contra hombres; afrodescendientes contra anglosajones; homosexuales contra heterosexuales y muchas otras clasificaciones grupales más. Esta táctica permite a la causa totalitaria reponerse de la derrota experimentada en todas las latitudes del globo terráqueo en la década de los años setenta y ochenta cuando los pueblos optaron por la libertad. Es en ese espacio temporal que la mayoría de las naciones dieron muestras de preferir sistemas políticos basados en la separación de estado e iglesia; el imperio del estado de derecho; la separación de poderes y; el respeto a un conjunto de derechos ciudadanos entre los cuales destacan el derecho a autodeterminación ( elegir libremente a los gobernantes); la expresión; la asociación y la propiedad privada. Esta nueva forma de concebir y administrar el poder permitió que creciera el comercio; se universalizara la educación y la ciudadanía participara en la moldeada de las políticas públicas. De manera que conceptos como la dictadura del proletariado; el partido único y la cesión de la voluntad individual al estado no podían tener arraigo o éxito alguno en las naciones lideres del mundo cuya población mayoritariamente prefería la libertad. Tampoco los mercados emergentes parecían entusiasmarse por esta narrativa que lucía desadaptada al progreso.

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Author: Pablo Perez