La rendición de Colombia al dictador Nicolás Maduro en Venezuela es el acto más importante la estrategia para integrar el sistema de delincuencia organizada trasnacional del castrochavismo a las relaciones internacionales. Ante un Maduro, requerido por narcotráfico (cartel de los soles) con 15 millones de dólares por su captura, investigado por “crímenes de lesa humanidad” en la Corte Penal Internacional, en el poder con “terrorismo de estado”, en un “narcoestado” que sostiene el terrorismo y enemigo declarado de Colombia, Petro ha sometido la política exterior de Colombia a las dictaduras/narcoestados del socialismo del siglo XXI.