China, sometida al dictado incontestable de su ambicioso líder , trata a la vez de domeñar un mundo de hostilidad creciente. Una confluencia de factores para contextualizar su último alarde de poderío, en este caso aéreo. El gigante asiático ha echado a volar las más poderosas naves de su muy repleto arsenal, con la decimocuarta edición del Airshow China que comenzó en Zhuhai, ciudad en la provincia de Cantón al otro lado de la frontera con Macao, por pretexto. Cuatro J-20, la joya de las fuerzas aéreas del Ejército Popular de Liberación, han surcado los cielos del lugar, trazando filigranas en el aire y despidiendo humo multicolor antes de ejecutar su primer aterrizaje público. Un caza furtivo, en servicio desde 2018, que lleva el desafío en su génesis: sus primeras pruebas de vuelo en 2011 coincidieron con el viaje a China del por entonces secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates . Este cuestionó al respecto al jerarca del régimen, hoy un anciano senil o proscrito –o ambas–, Hu Jintao , quien negó vinculación alguna entre dichos sucesos. El hidroavión anfibio AG600M ha resultado otro de los protagonistas del espectáculo. La nave cisterna exhibió su aptitud para la extinción de incendios liberando una cuantiosa carga de agua, de la que es capaz de absorber hasta trece toneladas en apenas veinte segundos. La prensa oficial ha apuntado que la ostentación de efectivos contiene un mensaje «disuasorio» dirigido a los «secesionistas de Taiwán y a las interferencias extranjeras». Noticias Relacionadas estandar Si Prisas y ambición: los riesgos de la carrera espacial china Jaime Santirso reportaje Si La clave de por qué Xi Jinping expulsó a Hu Jintao está en la carpeta roja Pablo M. Díez China ha presentado asimismo nuevos modelos de drones con sus respectivos sistemas de defensa. Estos vehículos no tripulados de combate aéreo desempeñaron un papel destacado durante las incursiones en áreas próximas a Taiwán este verano, parte de las maniobras militares con las que el ejército chino respondió a la histórica presencia en la isla de Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de EE.UU. y como tal tercera autoridad del país. «Quien juega con fuego acabará quemándose», llegó a amenazar Xi Jinping durante una conversación telefónica con Joe Biden. Posición de combate El mandatario ha reiterado su belicosa predisposición durante una visita al centro de operaciones de la Comisión Militar Central. «El mundo experimenta cambios nunca vistos en un siglo que están acelerando su evolución, la inestabilidad e incertidumbre en torno a la seguridad de nuestro país están aumentando», sentenció. A partir de esta premisa, ordenó que el ejército «dedique toda su energía a permanecer preparado para el combate, y fortalezca su capacidad de pelea y victoria». Se trata de la primera inspección del organismo tras el XX Congreso del Partido Comunista , cita en la que Xi se perpetuó en el poder iniciando un extraordinario tercer mandato que le confirma como el líder chino más poderoso desde Mao Zedong. Durante su parlamento inaugural desde el Gran Palacio del Pueblo, insistió en que China se reserva el derecho a recurrir a la fuerza para someter a Taiwán, territorio que considera una provincia rebelde. También incidió en la importancia de «ganar guerras regionales». Instructores extranjeros Pese a todos los avances tecnológicos, nada importa más en una aeronave que la persona a sus mandos. En las últimas semanas han salido a la luz casos de exmilitares británicos, australianos y neozelandeses que, a través de la empresa sudafricana Test Flying Academy of South Africa (TFASA) habrían comenzado a formar a pilotos chinos a cambio de generosas retribuciones. Australia ya ha anunciado la apertura de una investigación, y Reino Unido prepara una reforma legal que prohíba estas prácticas. Fuentes del Ejército del Aire han informado a ABC de que no tienen constancia de que ningún militar español haya mantenido contacto con dicha organización. Turbulencias por la política de covid-cero Aseguran los medios oficiales que 740 empresas de 53 países distintos han participado en el Airshow China, un espejismo de apertura tras más de dos años y medio de aislamiento a causa de la política de covid-cero. El virus, sin embargo, ha vuelto a hacer de las suyas. Los organizadores solicitaron a los invitados que acudieran con al menos tres días de antelación, pero muchos de ellos no han podido hacerlo ante la imposición de nuevas restricciones. China registra estos días el mayor número de casos en seis meses, con uno de sus focos más virulento localizado en Cantón. Pero no todas las novedades en Zhuhai son militares. Tras más de una década de preparativos, el gigante asiático ha presentado su primer avión civil de producción propia, el C919, desarrollado por COMAC para competir con Airbus y Boeing. La empresa estatal hará entrega del primer modelo a la aerolínea China Eastern antes de final de año, y ha anunciado haber recibido más de 300 pedidos. Un hito que abre una nueva rivalidad, estrictamente comercial, en un mundo donde hostilidad y ambición avanzan, no por casualidad, en paralelo.