Pareciera ser que los guatemaltecos estamos acostumbrados a dejar para mañana lo que podríamos hacer hoy.
Si bien es cierto que por despertar más temprano, el sol no sale antes, también lo es que posponer de manera continua o permanente las acciones, decisiones y actos que se deben atender, nos conducirán a un “retraso” en términos de nuestra capacidad por resolver y por ende avanzar en nuestras agendas personales y colectivas.
Así, en Guatemala pareciera que henos retrasado y hecho muchos esfuerzos por ignorar, desechar y rechazar, la mera exposición a conversaciones que nos parecen incómodas. De esta forma, es importante entender que el miedo, la desconfianza y la falta de claridad al comunicar nuestras aspiraciones, sentimientos, visiones, posturas y deseos, contribuyen a un caldo de cultivo social, en el cual impera la autocensura, la frustración e incluso la aceptación de una cultura de silencio, que sin duda nos mantiene atados permanentemente a una falsa sensación de certidumbre.
Al no ser capaces de admitir los “elefantes rosados en el cuarto”, tendemos a ignorar y distraernos del núcleo de las conversaciones públicas e individuales, que nos permitirán acercarnos, conocer y superar los problemas que nos reducen a un rol pasivo de víctimas. Por otro lado, resistirlo a admitir que existen conversaciones incómodas pendientes, sería condenarnos a permanecer inmóviles ante la posibilidad de progreso personal y social, además de que cualquier conversación nueva significaría un vago esfuerzo por ignorar las profundas razones de nuestras frustraciones e inquietudes.
Resolver una conversación pendiente, no significa entonces anular, rehacer, ni intentar reinterpretar las conversaciones existentes, sino reconocerlas, afrontarlas y agregar contenido, información y perspectiva sobre los asuntos construidos en el pasado. Las conversaciones pendientes, requieren de valor y mucha empatía por parte de los actores involucrados.
El secreto de la resolución de las conversaciones pendientes, es una actitud autocrítica y honesta con respecto de lo que se ha dicho y hecho alrededor de una materia o asunto.
En Guatemala existen muchas conversaciones pendientes que urgen ser resueltas, reconociendo su núcleo y raíz, para poder avanzar de manera resolutiva en la conversación. Temas como la desnutrición crónica, el empleo, la inversión en infraestructura, el sistema de justicia y la calidad de los servicios públicos locales, significan un esfuerzo de país que inician con una actitud reflexiva personal que nos invita a tomar acción desde nuestra individualidad.
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