Cualquier cosa

“Cosa” es posiblemente la palabra más usada en todos los idiomas occidentales. Quizás también de otros idiomas y medios de comunicación verbales, pero Casandra debe admitir desconocerlos. Así que…

La cosa puede ser objetiva o subjetiva, abstracta o concreta. Pero ya sea una cosa o la otra, la cosa es que la cosa, identifica, explica o se aplica a cualquier cosa.

Una vez dicho tal cosa, a continuación un ejemplo quizás exagerado del uso del vocablo “cosa”. Una amiga me lo contó. Imaginemos cómo pudiera actuar la cosa en la consulta de un galeno a la cual acude un paciente ya bastante entrado en años:

Doctor: Bueno, usted dirá qué cosa le trae por acá.
Paciente: Pues la cosa, doctor, es que desde hace un tiempo a esta parte, al levantarme por las mañanas, siento una cosa rara, vaya, así como si todas las cosas me dieran vueltas en la cabeza.
Doctor: ¿Y qué tiempo hace que viene usted padeciendo eso?
Paciente: Hará cosa de un mes…
Doctor: ¿Ha tomado Ud. alguna cosa para lo que siente?
Paciente: La verdad, doctor, es que me han recomendado mil cosas, pero yo no hago caso a las cosas que me dice la gente.
Doctor: Bueno, pues en primer término le diré que a mí me gusta ser muy claro en mis cosas. Esa cosa que usted está experimentando es una cosa que suele pasar a las personas de edad avanzada como Ud. Y lo peor de la cosa es que para esa cosa no se ha inventado todavía ninguna cosa.
Paciente: ¿Entonces la cosa es seria?
Doctor: No hay duda de que requiere atención. Yo le recomiendo tres cosas: la primera, es que tome Ud. las cosas con calma. La segunda cosa que le aconsejo es que no vaya Ud. a hacer nada disparatado.
Paciente: ¿Cosas disparatadas a mi edad?
Doctor: Bueno, se lo digo por aquello de que “el diablo son las cosas”.
Paciente: Doctor, ¡mire que usted dice cosas!
Doctor: La tercera cosa es que quiero que tome esto que le estoy recetando por una semana.
Si en ese lapso Ud. nota que la cosa no mejora, vuelva para acá a ver qué otra cosa se me ocurre indicarle, porque tenemos que evitar que esto degenere en otra cosa más grave porque entonces sí que la cosa se pondría más difícil.
Paciente: Muy bien, doctor. Y ahora, ¿quisiera Ud. decirme cuánto le debo?
Doctor: Mire, vaya con mi secretaria, que es la que se ocupa de esas cosas.
Paciente: (Dirigiéndose a la secretaria) Dice el doctor que me diga cuánto es la cosa.
Secretaria: Cómo no, pero no es cosa del otro mundo. Son solamente Q500.
Paciente: ¿Qué cosa? Mi madre…, ¡hasta dónde han llegado las cosas!

Y es así que cualquier cosa es LA COSA… ¡Vaya cosa!… ¿No es cierto? 


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Author: Maria Suarez