La inflación en España ha vuelto a bajar en octubre y ya suma tres meses de descenso tras tocar un máximo interanual del 10,8% en julio pasado. El gobierno cruza los dedos a la espera del dato de noviembre que es clave: una vez que se conozca su magnitud ya se puede calcular el IPC medio que le indicará a la Seguridad Social la magnitud de la revalorización de las pensiones. Ahora mismo, el IPC medio, sobre los once últimos meses, está en el 8,6%, casi exactamente la previsión del 8,5% que ha hecho el gobierno para el periodo diciembre 21-noviembre 22. Si la inflación interanual se mantiene en el 7,3%, es decir, si se repite el dato de octubre, el promedio bajará al 8,5% y la realidad habrá encajado con el vaticinio. Pero también es probable que se produzca alguna desviación dado que el incremento de precios en noviembre del 2021 fue de apenas un 0,3%. La fuerte bajada de la interanual del mes de octubre no sólo vino motivada por un incremento moderado de los precios , sino porque el indicador de hace un año fue extraordinariamente malo: el IPC intermensual de octubre de 2021 fue del 1,8%, seis veces más que el aumento registrado este año y eso produce un escalón. Una buena parte de la bajada del IPC que se ha producido desde el verano se debe a las políticas antiinflacionarias del gobierno . Ahí está la reducción de 20 céntimos en el litro de combustible y, sobre todo, la llamada ‘excepción ibérica’ que permite contener el precio del gas cuando éste se halla por encima de 40 euros por MWh. Más allá de que el propio gas está bajando de precio y desde el 19 de octubre ha habido varios días en que ha estado por debajo del límite, esta subvención ha contribuido a la contención de los precios. En la década de 1980 un clásico de la economía española y de la manipulación (sin carga peyorativa) del IPC era recurrir a las importaciones de carne de pollo. España era una economía muy diferente a la de hoy, muy poco integrada con Europa. La hemeroteca de ABC recoge la intensa batalla que libró el ministro Miguel Boyer por hacer bajar el precio de la carne de pollo que suponía casi un 2% del IPC. En mayo de 1985, por ejemplo, el gobierno decidió liberalizar las importaciones de carne de pollo y huevos con el fin de presionar al mercado interior y hacer posible un movimiento a la baja de los precios. Según la hemeroteca de ABC, los pollos vivos tenían entonces un arancel del 9,5% y un impuesto específico del 8%; los refrigerados, del 16% y 9% respectivamente; los congelados, del 1% y el 9%, y el troceado, del 15% y el 9%. El IPC en esa época rondaba el 10%. El resultado de esta decisión fue que el pollo en el mercado mayorista de Madrid pasó de 230-232 pesetas el kilo a 215-217 pesetas. Los gobiernos siempre intentan influir en el IPC con estas estrategias, pero rara vez rinden cuentas sobre la eficacia real de las medidas. Esta vez, lo que esta en juego son cientos de miles de millones de revalorización de las pensiones. [email protected]