EE. UU., la prueba del escrutinio

La jornada electoral de medio término en Estados Unidos, que pone en juego la totalidad de la Cámara de Representantes (435) y poco más de un tercio del Senado (35), no ofreció grandes sorpresas. Los republicanos tienen los mejores chances de dominar la Cámara Baja, aunque el resultado tiende a ser más ajustado de lo que se anticipaba.

Quizá conozcamos la integración final del Senado hasta dentro de un mes, pues la carrera está cerradísima. Cuando escribo esta nota aún falta por conocerse la asignación de tres asientos: Arizona, Nevada y Georgia. En Georgia ningún candidato alcanzó mayoría absoluta y habrá segunda vuelta en diciembre.

Los republicanos suman 49 escaños, frente a 48 de los demócratas, que pueden darles alcance si ganan Arizona, donde son favoritos. Nevada es otro Estado bajo intensa disputa.

La gran “marea roja” que anticiparon los republicanos no fue espectacular. Los demócratas han sabido resistir, pero perder una de las Cámaras expresa cierto grado de insatisfacción ciudadana, que se atribuye a la inflación desatada en las últimas semanas. 

Las medidas de la banca central de elevar las tasas de interés resultaron poco eficaces, como oportunamente lo anticiparon economistas keynesianos. Las economías no están presentando por ahora, básicamente, descontroles en la demanda (dinero abundante) sino de oferta (escasez de suministros, algunos deliberados, como el petróleo).

En el escenario de que los demócratas pierden la Cámara de Representantes y retienen el Senado, la agenda legislativa de Biden entrará a terreno pantanoso a partir de enero, la cual tiene que ver sobre todo con temas internos (presupuesto, educación y otros); además, los republicanos irán con el ánimo de promover un proceso de destitución del presidente, como los demócratas lo hicieron contra Trump a finales de 2019. Controlar el Senado, en cambio, tiene un significado más relevante para la política exterior, porque el partido ganador preside los comités.

Un escenario en el que los republicanos ganan las dos Cámaras, ataría de pies y manos a los demócratas y reforzaría la polarización de Estados Unidos. 

Antes de eso, debe concluirse el escrutinio. Y se avizora otra vez tensión. Trump y sus seguidores —los negacionistas— volverán a alegar fraude donde pierdan con escaso margen, y si el 6 de enero de 2021 se protagonizó el increíble intento de asalto del Capitolio —justamente azuzado por un Trump perdedor— está en lo previsible que ocurran otros actos violentos que seguirán aflojando los rieles de una de las democracias más sólidas del globo.

En economía se dice que cuando Estados Unidos se resfría, Guatemala sufre pulmonía. En política hemos visto que cuando el imperio se desordena, Centroamérica se desorbita. Por el bien de ellos y nuestro, esperemos que la libren; aunque el invierno democrático está calando por doquier y nos llevará varios años reponernos. 


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Author: Maria Suarez