La detención de una mujer kurda de nacionalidad siria, presunta autora material del atentado terrorista del domingo en el centro de Estambul , da al Gobierno de Erdogan una baza preciosa para demostrar que el PKK (el Partido de los Trabajadores del Kurdistán, marxista y nacionalista) sigue apegado a la violencia indiscriminada contra civiles, y debe ser ilegalizado en todo el mundo. Turquía, país miembro de la OTAN, exige en concreto a Suecia y a Finlandia que prohíban la actividad política del PKK en sus territorios si quieren que Estambul retire su veto a su entrada en la Alianza. La guerra en Ucrania, y la amenaza real de Rusia contra su integridad territorial y sus intereses, ha llevado a Estocolmo y a Helsinki a dar ese giro radical en su estrategia de defensa, y a llamar angustiosamente a las puertas de la Alianza. Noticia Relacionada estandar No Turquía atribuye el atentado a terroristas kurdos y detiene a 22 personas, entre ellas a la que puso la bomba Mikel Ayestaran El ministro del Interior, Suleiman Soylu, afirma que la orden de atentar partió de Siria, país de la sospechosa, que trataba de huir a Grecia En un memorándum tripartito firmado en Madrid el pasado mes de junio, el presidente turco se comprometió a levantar su veto a la entrada en la OTAN de suecos y finlandeses, a cambio de algunas condiciones relativas a la presencia del PKK en sus países: prohibición de actividades públicas de los nacionalistas kurdos, y extradición de algunos de sus dirigentes que allí se mueven a sus anchas. En virtud de ese pacto, el Parlamento de Suecia se dispone a votar este miércoles un endurecimiento de las leyes antiterroristas, antesala jurídica para el cumplimiento del compromiso de Estocolmo con Ankara. PKK e YPG niegan su autoría Precisamente el sábado pasado, un día antes del brutal atentado con explosivos en la arteria comercial de Estambul -que dejó seis muertos y decenas de heridos- , las autoridades suecas permitieron la celebración de una manifestación de simpatizantes del PKK en Estocolmo de denuncia del ‘memorándum tripartito’. Los manifestantes, que ondeaban banderas del PKK y del YPG, la organización kurda que controla el territorio de esa etnia en Siria, corearon también el nombre del líder encarcelado de la organización terrorista, Abdulá Ocalan. Tanto el PKK como los kurdo-sirios han negado hoy su responsabilidad en el atentado del domingo en Estambul, y recuerdan que hace tiempo que renunciaron al terrorismo contra civiles para buscar objetivos exclusivamente militares. La credibilidad del movimiento marxista-leninista tiende a ser nula, pero las circunstancias de este atentado, y su cercanía a los procesos políticos en Suecia y Finlandia para ilegalizar al PKK, levanta también serias sospechas sobre el entorno de Erdogan.