El Atlético es una calamidad

PESTAÑA j14-mallorca-atleticomadrid-liga22/23 Crónica 4 COMPONENTE Ficha Crónica 2301721 El Atlético es una calamidad. Lo que nunca se imaginó nadie que podría afirmarse en la regencia del cholismo. Es la realidad, un equipo sin identidad que ha perdido todos sus señales. En Mallorca volvió a arrastrar sus cenizas y solo se atisbó una opción de empatar pasado el minuto 75, como siempre. El Atlético es un mar de dudas o, más amplio, un océano de desconfianzas . Es el muestrario oficial de la Ley de Murphy, según la cual todo aquello que pueda salir mal, saldrá. Una reedición que nadie quiere, el ‘Pupas’ que perdía siempre en el último minuto o tenía que llorar casi por imposición divina. Todo lo que Simeone había desterrado en una década de potentes resultados y muchas tardes penosas de fútbol se le viene encima al equipo, al entrenador, a la institución. Fluye por el sumidero de la aprensión y el recelo cualquier detalle del juego. La agarra Morata solo ante el portero y en vez de ejecutar su oficio, golpear a machete, la cede atrás en una sutileza que no le corresponde. La ocasión se pierde. Sucede con Jan Oblak, tantas noches ángel protector, en Mallorca con el equipo cuesta abajo: no sujeta un duro chut de 30 metros que antes grapaba a su pecho. Los rebotes no favorecen a tres atléticos, sino a dos baleares, y el barbado Muriqi, un troyano del fútbol, la empuja a la red. Y pasa con los siempre recurrentes fantasmas arbitrales, que persiguen al escudo según los más acérrimos, que no según la realidad de la cosas. De Paul ofrece uno de los mejores pases profundos que ha dado en su vida atlética y Morata la engancha a la red. Nada. Fuera de juego, hasta luego, tristeza. Con el 1-0 y otra soga al cuello, al Atlético le pesan sus ataduras. La falta de creatividad, el mínimo ingenio que suele mostrar, lucidez cero para generar juego, Carrasco sin encarar a su defensa, Llorente una sombra de lo que fue, Griezmann sin aparecer, Correa en el campo por Nahuel tarjeteado fallando seis y dando una bien, los zagueros sin dinamismo ni contundencia para imponerse a Muriqi y su tropa. Solo Reinildo mostrando su cara como mejor fichaje del decenio en relación calidad/precio. Otro suplicio delos habituales en un equipo que, sin resultados, pierde la razón de ser porque la imaginación no está en su catálogo de vida. Un problema eterno del cholismo , la clarividencia escasa en el centro del campo se llame como se llame el trío o cuarteto de centrocampistas. Mientras Lee se daba el gustazo de enseñar su zurda aleteando por el estadio como un colibrí, el Atlético padecía su propia pesadez. Cada vez que el coreano merodeaba por el área, había sudores fríos en Savic y Felipe, dos elementos irreconocibles sobre todo en el caso del balcánico, cada día en peor forma. Reapareció Koke y debutó Reguilón, pero el Atlético, en su empeño por empatar, siguió con paso anodino, como si el miedo tirase de su espalda. A base de tiros lejanos y cientos de centros al área sin calidad ni intuición probó suerte el grupo del Cholo. Como siempre, la posibilidad del empate surgió en el Atlético a partir del minuto 75, con el partido perdido. Pero nada, Rajkovic se hizo más grande que nunca y detuvo toda esperanza de Morata y sus remates a bocajarro.

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Author: Pablo Perez